Por Laura Serrano-Conde

Roma, 26 feb (EFE).- Los hoteleros italianos piden tranquilidad a los turistas, nacionales e internacionales, ante las masivas cancelaciones que están sufriendo en los últimos días por el temor a que se propague el coronavirus, que ha causado 400 infectados sobre todo en el norte del país.

La región más afectada es Lombardía, con más de 200 casos de contagio, pero también se han registrado otros en regiones del norte del país, como Véneto, Emilia Romaña, Piamonte, Liguria y Alto Adigio; en el centro, en Toscana y Las Marcas; y en el sur, en Sicilia.

“Milán tiene habitualmente en esta época del año, de lunes a jueves, el 80-90 por ciento de hoteles ocupados y ahora estamos en cifras del 20 por ciento”, ha lamentado a Efe el presidente de los hoteleros de Milán, Lodi, Monza y Brianza, Maurizio Naro.

El turismo italiano es responsable del 13 por ciento del PIB del país y genera un volumen de negocio anual de unos 146 mil millones de euros, según datos de la Confederación Nacional de pequeñas y medianas empresas del turismo en Italia.

Italia, tercera economía de la zona euro, tuvo en 2018 más de 180 millones de pasajeros en aeropuertos italianos y 80 millones en puertos del país.

Pero en los últimos días la industria del turismo ha sufrido un varapalo demoledor, con cancelaciones masivas que podrían alargarse durante semanas e incluso meses, y perjudicar la temporada de primavera que supone el 30 por ciento del volumen de negocio de todo el año.

El aumento en casos de coronavirus en Italia ha levantado las alertas de las autoridades. Foto: EFE.

La región de Friuli-Venecia Julia (noreste) registra ya el 95 por ciento de las cancelaciones a corto plazo en hoteles de montaña y 80 por ciento en las ciudades; Véneto un 40 por ciento; Turín entre el 45-50 por ciento; Nápoles un 30 por ciento y Roma hasta un 90 por ciento solo en marzo.

“Es demoledor. No sé cuánto tiempo podremos mantener un sistema económico de esta manera. Esto puede continuar así durante una o dos semanas, pero no durante meses, porque esto afecta al tejido empresarial, a los puestos de trabajo de Italia, pero también a toda Europa, no lo olvidemos”, critica a Efe el presidente Federalberghi Torino, Fabio Borio.

“Porque ahora esto ocurre en Italia, pero dentro de unas semanas temo que también pueda ocurrir en ciudades como Londres, París y Barcelona”, prosigue.

“Italia no está en cuarentena. El mensaje que queremos transmitir es de tranquilidad”, dice por su parte la presidenta de la Federación italiana que representa a empresas turísticas y agencias de viaje (Fiavet), Ivana Jelinic, quien recuerda que “hay varios focos de coronavirus, sobre todo en el norte del país, que están bajo control”, mientras que en el resto del territorio “la vida es normal”.

Jelenic también aprovecha para avisar a las aerolíneas que puedan plantearse si cancelar sus vuelos a Italia para decir que “sería una decisión que penalizaría muchísimo” a una economía débil, que sufrió una contracción del 0.3 por ciento del PIB en el cuarto trimestre de 2019 y que corre el riesgo de entrar en recesión.

“No estamos en una situación de emergencia”, reitera, antes de apuntar que “si la situación continúa durante dos o tres meses más, el impacto financiero será gravísimo, inestimable, de muchos miles de millones de euros”.

El presidente de la asociación que representa a los hoteleros a nivel nacional, Bernabò Bocca, ha llamado a la calma y en un comunicado ha dicho que “durante los meses de febrero y marzo, los hoteles y albergues italianos acogen habitualmente a unos 14.5 millones de turistas italianos y extranjeros, por casi 40 millones de reservas”.

“Al contrario de lo que uno podría creer, no estamos en la temporada baja. Para algunas áreas del país, este es un período de intensa actividad”, ha insistido.

Los hoteleros no son los únicos perjudicados con esta situación, pues la Asociación italiana de espectáculos (AGIS) ha denunciado que 7 mil 400 eventos musicales y espectáculos teatrales se han cancelado desde el 25 de febrero y hasta el 1 de marzo, lo que supone una pérdida de 10 millones de euros.

Por eso, han pedido al Gobierno que decrete el “estado de crisis por las pérdidas millonarias que el COVID-19 está causando”.