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“Ni una mujer más”, imprimió en su camiseta y fue a su sepelio. Pero el feminicida era él, dice Fiscalía

William H. Messick, un ejecutivo de software de San Diego, gestiona y financia desde 2014 una organización sin fines de lucro para ayudar a jóvenes como Marbella cuando salen de orfanatos por mayoría de edad.

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— El hombre estaba obsesionado con Marbella Valdez. Le enviaba regalos, compraba comida para sus amigas. La Fiscalía dice que incluso colocó un dispositivo de rastreo en su auto.

Y cuando el cuerpo de la estudiante de Derecho de 20 años apareció golpeado, atado y estrangulado en un vertedero de Tijuana, Baja California, él acudió a la policía para exigir que resolvieran el caso. Incluso asistió a su funeral con una corona de flores y llevando una camiseta con la imagen de ella y el lema feminista “Ni una mujer más” impreso.

Una semana más tarde, fue detenido y acusado de asesinarla.

El hombre, que según las leyes mexicanas fue identificado sólo por su nombre de pila, Juan, ha insistido en su inocencia.

Las palabras "Estado feminicida" y una lista de nombres de mujeres asesinadas, escrita con pintalabios en la puerta de la fiscalía, con varios policías al otro lado. La pintada quedó tras una protesta contra la violencia de género en Tijuana, México, el sábado 15 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Las palabras “Estado feminicida” y una lista de nombres de mujeres asesinadas, escrita con pintalabios en la puerta de la fiscalía, con varios policías al otro lado. La pintada quedó tras una protesta contra la violencia de género en Tijuana, México, el sábado 15 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Allegadas a la mujer asesinada Marbella Valdez lloran ante su ataúd durante su funeral en una funeraria de Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Allegadas a la mujer asesinada Marbella Valdez lloran ante su ataúd durante su funeral en una funeraria de Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

El ataúd de la mujer asesinada Marbella Valdez es cargado por varios hombres y su ex novio, Jairo Solano, a la derecha, desde el coche fúnebre a la tumba en Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

El ataúd de la mujer asesinada Marbella Valdez es cargado por varios hombres y su ex novio, Jairo Solano, a la derecha, desde el coche fúnebre a la tumba en Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Pero amigos y familiares han dicho que Marbella Valdez fue acosada en vida y quizá incluso después de morir.

Las autoridades en el estado fronterizo de Baja California confirmaron que el sospechoso es el hombre que aparece en fotografías dejando flores sobre el ataúd de Marbella cuando se sepultaba el 14 de febrero.

Para entonces, la familia de Marbella ya creía que él era el asesino, pero no podían decir nada.

William H. Messick, un ejecutivo de software de San Diego, gestiona y financia desde 2014 una organización sin fines de lucro para ayudar a jóvenes como Marbella cuando salen de orfanatos por mayoría de edad. Aunque nunca la adoptó legalmente, Marbella le consideraba su padre.

Guardar silencio cuando el hombre apareció en el funeral, dijo Messick, fue lo más duro del mundo. Aunque quería vomitar cada vez que lo veía, e incluso deseaba matarlo, tuvieron que dejarle acudir al funeral por temor a que huyera o matara a Brenda, la hermana adoptiva de Marbella.

Messick y Brenda Villarreal hicieron buena parte de la investigación tras la desaparición de la joven el 5 de febrero. En cuestión de horas, Brenda recibió un mensaje: alguien parecía estar utilizando el celular de Marbella y enviando mensajes haciéndose pasar por ella.

Flores y fotografías decoran el ataúd abierto de la mujer asesinada Marbella Valdez durante su funeral en una funeraria de Tijuana, México, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Flores y fotografías decoran el ataúd abierto de la mujer asesinada Marbella Valdez durante su funeral en una funeraria de Tijuana, México, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Juan, a la izquierda, que ha sido detenido en relación con la desaparición y asesinato de Marbella Valdez, lleva una corona de flores hasta su tumba, seguido por el ex novio de la víctima, Jairo Solano, durante su entierro en Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Juan, a la izquierda, quien ha sido detenido en relación con la desaparición y asesinato de Marbella Valdez, lleva una corona de flores hasta su tumba, seguido por el ex novio de la víctima, Jairo Solano, durante su entierro en Tijuana, BC, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

El mensaje decía que Marbella se sentía mal e iba al médico, pero Brenda se dio cuenta desde el principio de que su hermana no escribía así.

Marbella creció en un orfanato de Tijuana. Messick le pagaba el alquiler y se aseguraba de que asistía a clases. A cambio, esperaba que Marbella fuera a la iglesia y no permitiera que ningún hombre, ni siquiera él, entrara en su departamento.

Juan empezó a perseguirla a mediados de 2019, sobre todo acudiendo a la gasolinera de mujeres donde trabajaba en Tijuana.

Llevaba meses intentando ganarse su confianza con obsequios como chocolates, flores y muñecos de felpa.

Messick dijo que cuando le preguntó, Marbella se reía y no lo tomaba en serio. Ella le dijo que no estaba interesada en Juan, aunque cada vez tenía más regalos en su departamento, como un enorme oso de felpa. Pero ella pensaba que era gracioso y nada grave, dijo Messick.

Juan se presentaba en la gasolinera y llevaba desayuno para todas las compañeras de trabajo de Marbella. Eso parecía inofensivo, y todo el mundo pensaba que era estupendo, dijo Messick.

Pero el cortejo empezó a adoptar un tono más sombrío. Juan siempre parecía saber dónde estaba Marbella. Tras su detención, la policía encontró un dispositivo localizador con GPS en el auto de Marbella, y Messick dijo creer que el hombre podía haberse hecho con una copia de las llaves del departamento de la estudiante.

Una fotografía de la mujer asesinada Marbella Valdez se muestra junto a una corona de flores con el texto "Marbe, tu mamá te ama", junto a su ataúd durante el funeral en una funeraria de Tijuana, México, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Una fotografía de la mujer asesinada Marbella Valdez se muestra junto a una corona de flores con el texto “Marbe, tu mamá te ama”, junto a su ataúd durante el funeral en una funeraria de Tijuana, México, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Amigas de la mujer asesinada Marbella Valdez se sientan junto a una corona de flores con el texto "Marbe, tu mamá te ama", junto a su ataúd durante el funeral en una funeraria de Tijuana, México, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Amigas de la mujer asesinada Marbella Valdez se sientan junto a una corona de flores con el texto “Marbe, tu mamá te ama”, junto a su ataúd durante el funeral en una funeraria de Tijuana, BC, el jueves 13 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Marbella desapareció el 5 de febrero y su familia logró con rapidez acceder a sus cuentas de servicios de mensajería. Después pudieron utilizarlos para determinar su ubicación, que coincidía con la de Juan.

Cuando tuvieron acceso a la cuenta de WhatsApp, Juan se dio cuenta de que volvía a estar activa, explicó Messick, y les llamó para contarlo, no conmocionado sino comentándolo como un giro interesante. Y unas dos horas después apareció el cadáver. Messick creía que el hombre se dio cuenta de que sospechaban de él.

Según medios, el hombre había trabajado como pasante civil para una oficina forense de la policía y le gustaba presentarse como ex policía, aunque nunca lo fue. También abordó a la policía para obtener información sobre sus pesquisas sobre la muerte de Marbella, según fiscales citados por el diario El Imparcial.

Los fiscales dijeron haber encontrado más pruebas tras detener a Juan el 21 de febrero, como datos de localización de su celular que le situaban con Marbella tras la desaparición. Se encontraron muestras con su ADN bajo las uñas de la fallecida.

Durante tres días tras su desaparición, la familia le dijo a la policía que sospechaba de Juan. Brenda creía que si hubieran registrado la vivienda de Juan, podrían haberla encontrado con vida. Les dijo a las autoridades que si hubieran actuado, su hermana podría seguir con vida.

Días después de la detención, Messick habló de la angustia y el dolor que sufrían, y recordó que en la vista judicial, el hombre sonreía.

Un hombre llamado Juan, segundo por la derecha, que fue detenido en relación con la desaparición y el asesinato de Marbella Valdez, entrega un retrato de la víctima al ex novio de Valdez, Jairo Solano, junto a la hermana de la víctima, Brenda, arrodillada, y su padrastro, William H. Hessik, en el extremo a la derecha, durante el entierro en un cementerio de Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Un hombre llamado Juan, segundo por la derecha, quien fue detenido en relación con la desaparición y el asesinato de Marbella Valdez, entrega un retrato de la víctima al ex novio de Valdez, Jairo Solano, junto a la hermana de la víctima, Brenda, arrodillada, y su padrastro, William H. Hessik, en el extremo a la derecha, en el entierro en un cementerio de Tijuana, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Brenda Valdez sostiene a su hijo tras decir unas palabras en el funeral de su hermana Marbella en una funeraria de Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Brenda Valdez sostiene a su hijo tras decir unas palabras en el funeral de su hermana Marbella en una funeraria de Tijuana, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Amigas de Marbella Valdez, vestidas con camisetas con su fotografía, se toman las manos y rezan durante su entierro en un cementerio de Tijuana, México, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

Amigas de Marbella Valdez, vestidas con camisetas con su fotografía, se toman las manos y rezan durante su entierro en un cementerio de Tijuana, el viernes 14 de febrero de 2020. Foto: Emilio Espejel, AP

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