Arnoldo Kissinger/CONTRASTE POLÍTICO

VILLAHERMOSA.- Para el portal EMEEQUIS, el retorno de Salvador Cienfuegos Zepeda, en calidad de ciudadano libre, es un logro de una poderosa cofradía inmersa en las Fuerzas Armadas que se autonombra «El Sindicato«.

El reportaje, firmado por la redacción, asegura que dicho grupo está compuesto por militares de alto rango del Ejército Mexicano, algunos retirados y otros en activo. Desde donde, tras bambalinas, manejan los hilos de las Fuerzas Armadas.

«Son, en su mayoría, generales de cuatro estrellas doradas que inmediatamente se movilizaron en bloque cuando se enteraron que su amigo Salvador Cienfuegos Zepeda estaba detenido en Estados Unidos por una orden de aprehensión con cuatro cargos criminales que lo ligaban al clan de los Beltrán-Leyva», afirma el portal.

«Apenas habían pasado unas horas desde la sorpresiva noticia de aquel 15 de octubre, cuando un representante del ‘Sindicato’ tocó la puerta del despacho del secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval«, narra el reportaje.

El enviado, a quien lo describen como un conocido general de brigada con experiencia en el combate a los cárteles en el norte del país, quien con frialdad inusual «le hizo llegar el mensaje de la alta jerarquía del Ejército mexicano».

Palabras más, palabras menos, el Secretario de la Defensa Nacional del gobierno de la 4T, fue advertido que los altos mandos del Ejército no iban a quedarse de brazos cruzados, mientras el gobierno de Estados Unidos despedazaba su credibilidad. Le pidieron le hiciera llegar el recado al presidente advirtiéndole que al Sindicato «no le parecía que su propio gobierno no defendiera a uno de los suyos”, asegura el trabajo periodístico.

El tiempo pasaba, el general Cienfuegos era exhibido a nivel mundial y con él se evidenciaba también al Ejército. La inconformidad fue en aumento y el empuje subió de tono. «Entonces, ‘El Sindicato‘ elevó la presión. Varios más tocaron la puerta y llamaron al teléfono del secretario Luis Cresencio Sandoval, quien debió comunicar al presidente que había un riesgo posible de que la rebelión en la tropa causara problemas al interior del gobierno», asevera.

Desde Palacio Nacional, sostiene, EMEEQUIS, el canciller Marcelo Ebrard, recibió la orden de aplicar más firmeza en el reclamo por la detención y confinamiento del exsecretario de la Defensa Nacional. Pero además, fue instruido para que exigiera que el militar fuera juzgado en México porque aquí habían sido cometidos los delitos. Ebrard, amenazó, con evaluar los planes de colaboración con la DEA, si su petición no era concedida.

El fin de la historia está a los ojos de todos, El Sindicato, obtuvo el regreso del militar en retiro sin el condicionamiento de la prisión preventiva o libertad bajo fianza. Logró que su militante regresara con todas las libertades de un ciudadano.

Enrique Serna, afamado escritor, lo resume, desde su cuenta personal de Facebook, de la siguiente manera: «Día de fiesta para los mandos militares coludidos con el narco: Trump y AMLO se unen se unen para garantizarles impunidad absoluta. El presidente de México no reconoce la victoria de Biden a cambio de que Trump le quite de encima las presiones del ejército mexicano. Descanse en paz la cruzada anticorrupción de López Obrador».

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