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Simulación la consulta de AMLO para “enjuiciar” a expresidentes: The Economist

 

LONDRES (CONTRASTE POLITICO).- Es una pregunta que podría haber sido ideada por Cantinflas, un actor cómico que convirtió el gusto mexicano por la circunlocución en una forma de arte absurda:

«¿Está de acuerdo o no en que se lleven a cabo acciones apropiadas de acuerdo con el marco constitucional y legal para emprender acciones de esclarecimiento de decisiones políticas tomadas en el pasado por actores políticos, destinadas a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?»

Esto es lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere que los mexicanos decidan en un referéndum nacional el 1 de agosto, considera un artículo publicado por el medio inglés The Economist.

Decodificado, lo que significa es, ¿debería ser autorizado a orquestar una especie de juicio simulado no oficial de sus cinco predecesores más recientes y sus subordinados?.

El Sr. López Obrador (o AMLO, para abreviar), siempre ha insistido en que se convirtió en presidente para trazar una línea inferior a 30 años de lo que él llama gobierno «neoliberal», corrupto.

Él responsabiliza a esos cinco presidentes, de diversas maneras, de la corrupción, la concentración de la riqueza, el fraude electoral y una fallida guerra contra las drogas que engendró aún más violencia. Poco después de su aplastante victoria en 2018, comenzó a hablar de celebrar un referéndum sobre si enjuiciar a los expresidentes.


Recurrir a un voto popular para decidir si procesar o no a alguien es una parodia del estado de derecho. La Corte Suprema, cuyo presidente se jacta de una relación «afecta» con AMLO, dictaminó por poco que el referéndum era constitucional, pero suavizaba la cuestión a su forma complicada actual.

Lo que hace que el ejercicio sea aún más surrealista es que el presidente dice que no votará, porque no es «vengador» y no quiere detenerse en el pasado. Sin embargo, si «el pueblo» decide lo contrario, actuará según sus deseos.

Este referéndum sirve a varios de los propósitos del presidente. Le gustan los votos consultivos. Apoyan su afirmación de prestar más atención a la gente que sus predecesores. Los ha utilizado para proporcionar apoyo a las decisiones que quería tomar de todos modos, como la cancelación de un nuevo aeropuerto a medio construir en la Ciudad de México.

Este tendrá fuerza vinculante si participa el 40% del electorado y una mayoría vota a favor. Si eso sucede, algunos piensan que el gobierno establecerá una especie de comisión de la verdad en el pasado reciente. Pero la participación puede quedarse corta. La oposición está boicoteando la votación.

La autoridad electoral independiente, que se queja de que el gobierno lo está privando de fondos, dice que instalará solo un tercio del número de mesas electorales que utilizó en una elección de mitad de mandato el mes pasado.

La votación también confirma que, en la lucha contra la corrupción, AMLO prefiere el teatro, que puede dirigir, sobre la sustancia.

Los mexicanos están hartos de sobornos; el gobierno de Enrique Peña Nieto de 2012-18 fue notoriamente corrupto. AMLO hizo de poner fin a la corrupción un pilar central de su campaña.

Sin embargo, «la corrupción en México tiene una buena salud», dice María Amparo Casar de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (mcci), un perro guardián. «Se habla de la corrupción, pero no hay una política anticorrupción».

Más bien, ha habido regresión. Aunque se supone que los contratos públicos deben ser licitados, como prometió hacer el Sr. López Obrador, su gobierno los ha adjudicado por decreto en el 81% de los casos, más que el 79% bajo el Sr. Peña Nieto, según la Sra. Casar.

Se ha reducido la financiación y el personal de la fiscalía especial para casos de corrupción. La lucha contra la corrupción se ha convertido en una herramienta política. El año pasado España extradita a Emilio Lozoya, ex jefe de Pemex, la compañía petrolera estatal, que es buscado por aceptar sobornos de Odebrecht, una empresa constructora brasileña. No ha sido encarcelado y se ha convertido en un testigo protegido, incriminando a los enemigos del gobierno. AMLO persigue a los activistas anticorrupción: ha criticado a mcci docenas de veces en sus conferencias de prensa matutinas, y las autoridades fiscales lo han sometido a auditorías punitivas.

(Información de The Economist).

 

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