VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-A tres años de la elección de 2024, el Partido del Trabajo (PT) tiene algo que defender y una oportunidad que no había tenido antes en Tabasco: demostrar si sus primeros triunfos municipales, conseguidos sin coalición electoral local, pueden convertirse en una presencia política duradera.
En estos tiempos ganar una elección puede ser fácil; sostener el respaldo ciudadano exige algo más. Esa es la prueba que tiene enfrente el PT en Tabasco, después de conquistar en 2024 las presidencias municipales de Tenosique, Jalapa y Nacajuca, tres espacios que antes estaban en manos de Morena.
El resultado fue histórico para el petismo tabasqueño. Aunque ambos partidos conservaban una alianza en el ámbito nacional, en la elección municipal el PT compitió solo y logró quedarse con tres ayuntamientos. No fue un triunfo uniforme ni producto de una sola fórmula: detrás de cada candidatura había perfiles, trayectorias y relaciones distintas con sus respectivos municipios.
Sandra Beatriz Hernández Jiménez llegó a Tenosique con experiencia en la vida pública; Roberto Ocaña Leyva asumió Nacajuca con una trayectoria política y profesional propia. Pero en Jalapa apareció una historia diferente: la de José Manuel Hernández Pérez, conocido como el Doctor Manuelito, un médico cuya imagen no se construyó originalmente desde la carrera partidista, sino desde un consultorio donde muchas veces atendió gratis.

Del consultorio al Ayuntamiento
Antes de ocupar la presidencia municipal, Hernández Pérez era conocido como médico en Jalapa. Su llegada al gobierno representó el salto de una actividad ligada a la atención directa de las personas a una responsabilidad que obliga a responder por servicios públicos, caminos, alumbrado, agua, seguridad y necesidades colectivas.
La medicina y el gobierno son actividades distintas, pero comparten una exigencia elemental: escuchar a quien acude en busca de una respuesta.

Tres alcaldías, tres historias y una misma prueba
El PT tendrá que demostrar en 2027 si puede conservar los municipios que ganó y ampliar su presencia en Tabasco.
Tenosique, Jalapa y Nacajuca no representan una sola realidad. Cada administración enfrenta sus propios conflictos, compromisos y expectativas. En Tenosique, la relación con los comerciantes y la ejecución de obras forman parte de los asuntos que requieren seguimiento. En Nacajuca, las demandas de los policías municipales y las controversias en torno a proyectos urbanos han puesto a prueba la respuesta del gobierno local. En Jalapa, la seguridad, las finanzas municipales y las necesidades de las comunidades también son parte de la evaluación.
El PT ya demostró que podía ganar tres alcaldías compitiendo por su cuenta. Ahora enfrenta una tarea más compleja: demostrar que esos triunfos pueden sostenerse en el tiempo.







