BUENOS AIRES (CONTRASTE POLÍTICO).— Para huir de la justicia brasileña acusado de recibir y desviar dinero de un banquero encarcelado por cometer el mayor fraude financiero del país, el excandidato presidencial de Brasil y senador Flavio Nantes Bolsonaro, salió por la frontera Argentina y luego voló en un avión hacia Ecuador.
La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina (DIM) informó que a las 22:50 horas del martes 27, el derrotado candidato ahora prófugo y su familia ingresaron por el paso fronterizo de Puente internacional Tancredo Neves en la provincia de Misiones.
“Los ciudadanos Flavio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, Carolina Figueira Bolsonaro y Luiza Figueira Bolsonaro, ingresaron con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso al país, asimismo los tránsitos fueron registrados por la autoridad de aplicación sin incidentes”.
Posteriormente, a las 23:30 horas de ese martes, la comitiva de la familia Bolsonaro “abordó un vuelo privado despachado por la compañía Baires Fly S.A con destino a la ciudad de Guayaquil, Ecuador, según se informó en el plan de vuelo”.

El lunes, Bolsonaro reveló que, tras visitar a su padre, que permanece recluido en su domicilio de Brasilia, «sorprendentemente fue abordado por la Policía Federal para exigirle la entrega del pasaporte en 24 horas”.
El candidato derrotado es objeto de una investigación tras conocerse que el banquero Daniel Vorcaro, en la cárcel por cometer el mayor fraude financiero de la historia de Brasil, le prometió 134 millones de reales (más 466 millones de pesos, para supuestamente financiar una pelicula biográfica sobre su padre.
La policia sospecha que el dinero fue desviado para otros fines, entre ellos financiar la estancia en Estados Unidos de su hermano Eduardo, que en los últimos meses ha actuado como enlace de la familia con la corte de Trump.
Flávio Bolsonaro había desmentido los rumores, difundidos por algunos medios brasileños, de que estaba preparando también su marcha a EE UU.

Luego se supo que el juez Alexandre de Moraes, némesis de los ultras, le había prohibido salir del país.
En la elección presidencial del domingo pasado, Luiz Inácio Lula Da Silva ganó con 64 millones de votos, 10,4 millones más que en la primera vuelta del 4 de octubre. Mientras, Bolsonaro logró tres millones extra. Su llamamiento a sus votantes para que convencieran a los que se abstuvieron por desgana o por descontento funcionó.
Millones de brasileños, temerosos de un Bolsonaro presidente con todo el poder, emprendieron la Operación Remontada
para persuadir a sus parientes, vecinos, colegas de trabajo…
La abstención disminuyó dos puntos. Los votos blancos y los nulos cayeron a mínimos desde la vuelta de la democracia en 1988.







