Gudelia Delgado Meza/Contraste Político

Es clásico: se acerca el 25 de noviembre (o el de cada mes) e instancias públicas y privadas buscan activistas por los derechos de las mujeres o especialistas en temas de desigualdad de género para ofrecer charlas, conferencias, talleres, entre otras formas de sensibilización y capacitación. Aplaudo el hecho, pero hago hincapié en tres cuestiones:

1) El establecimiento de la perspectiva de género en sus quehaceres institucionales es una obligación. No puede estar sujeta a capricho u ocurrencia. No es un acto cívico para conmemorar una efeméride. Tiene que ser una política pública que se desarrolle permanente y sistemáticamente.

2) Las políticas públicas requieren recursos económicos para generarse y afianzarse. No pidan a las especialistas que regalen sus conocimientos, sus herramientas pedagógicas y su tiempo. A todas nos ha costado tiempo, dinero y esfuerzo profundizar en nuestros saberes a partir de nuestra decisión de deconstruirnos y luchar por la libertad y justicia de las mujeres.

3) Las activistas y especialistas hacemos infinidad de acciones gratuitas. Nos unimos siempre a los esfuerzos y tareas a favor de aquellas personas e instancias que carecen de recursos económicos, porque comprendemos su auténtica búsqueda de información y la necesidad de socializar nuestra causa.

Agradezco la confianza y el apoyo de personas y organizaciones que a mí y a mis hermanas feministas nos han hecho partícipes de sus labores en pro de los cierres de las brechas de género y han destinado recursos para ello. Ahí vamos. Haciendo manada al andar.

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