DESTACADASOPINIÓN

Conquista Manuelito Jalapa desde el campo y va por la reelección

Por Josué Ramírez

3C

JALAPA (CONTRASTE POLÍTICO).-En política local hay trayectorias que se inflan con discursos y otras que se construyen con territorio. La de José Manuel Hernández Pérez, conocido como el DR. Manuelito, alcalde de Jalapa, pertenece a la segunda categoría. Llegó de menos a más, sin estridencias, pero hoy su nombre pesa porque el pueblo lo respalda. No por propaganda, sino por una razón simple y poderosa: gobernó con los pobres y no desde arriba.

Jalapa fue, durante años, un municipio con alcaldes de cabecera municipal. Presidentes que veían al campo desde lejos, que pisaban las comunidades solo en campaña y que se retiraban rápido al escritorio. Manuelito rompió esa inercia. Se sentó en la mesa con los campesinos, comió con ellos, escuchó sin prisa. En una región agrícola, ese gesto no es folclor: es política real.

Por eso hoy se le reconoce como el alcalde de los campesinos. Porque mientras otros administraban el poder, él lo compartió. Jalapa entendió que por primera vez tenía un gobierno que no simulaba cercanía, sino que la practicaba, en las comunidades le agradecen los caminos pavimentados, las luminarias, el agua potable, las banquetas, los transformadores y hasta el simple gesto de escucharlos, algo que antes se les negaba.

El respaldo que hoy se escucha en las comunidades no nació de la noche a la mañana. Jalapa arrastraba décadas de abandono: apagones constantes, colonias enteras en la oscuridad, servicios básicos convertidos en promesa eterna. Manuelito no ofreció milagros; ofreció constancia. Y poco a poco, la luz volvió, a aquellas comunidades marginadas.

Hay otro punto que no debe pasarse por alto: el carácter. Manuelito hizo algo que pocos se atreven a hacer desde una presidencia municipal: enfrentó al poder federal cuando fue necesario, levantando la voz contra la contaminación que durante años ha golpeado a las comunidades. En un país donde muchos alcaldes prefieren el silencio cómodo, él eligió defender a su gente, aun sabiendo el costo político.

También entendió algo fundamental: gobernar es servir, no ser servido. Por eso su administración no se quedó en lo institucional. Hubo espacio para lo humano: desde operativos que llevaron sonrisas a niñas y niños en Reyes Magos, hasta acciones sencillas que lo acercaron al pueblo.

7G

Hoy, rumbo a un nuevo proceso electoral, Jalapa no debate solo si Manuelito puede reelegirse. El pueblo discute si quiere volver al pasado o consolidar un gobierno que sí estuvo ahí. Y la respuesta parece clara en ejidos, rancherías y colonias: “A Manuelito lo queremos de nuevo”.

No es una consigna vacía. Es el resultado de un gobierno que entendió que la autoridad se gana caminando, que la política se legitima sirviendo y que el poder solo tiene sentido cuando transforma vidas.

En las comunidades de Jalapa, la gente coincide que cuando un alcalde gobierna desde el campo y no desde el privilegio, la reelección deja de ser ambición y se convierte en continuidad.

4D
Botón volver arriba