CÁRDENAS (CONTRASTE POLÍTICO).-La música, la nostalgia y el sabor tropical se apoderaron de la costa tabasqueña, donde La Sonora Santanera convirtió el “Fiestón Playero” en un homenaje inolvidable a su fundador, Carlos Colorado Vera, en la tierra que lo vio nacer.
La playa Los Pinos de Sánchez Magallanes se transformó en un escenario lleno de ritmo, donde cientos de asistentes cantaron, bailaron y recordaron al maestro que dio vida a una de las agrupaciones más icónicas de México.
Una noche de fiesta, recuerdos y clásicos eternos
Entre aplausos y emoción, la agrupación —que celebra 70 años de trayectoria— demostró por qué sigue siendo un referente de la música tropical en México, América y Estados Unidos.
“Fue muy emotivo rendir homenaje a don Carlos Colorado y llevar su música a la tierra que lo vio nacer… el público de Tabasco estaba muy entusiasmado”, expresó el director general de la agrupación, Gilberto Navarrete.
Temas clásicos hicieron vibrar al público, especialmente “Sabor a Tabasco”, una pieza emblemática dedicada a esta región, que se convirtió en uno de los momentos más especiales de la noche.

Carlos Colorado, profeta en su tierra
El homenaje tuvo un significado especial: Carlos Colorado nació en Sánchez Magallanes en 1934, y desde ahí inició la historia que años después daría origen a La Sonora Santanera en 1955.
Regresar con su música a este lugar fue más que un concierto: fue un reencuentro con sus raíces y con el público que mantiene vivo su legado.

El origen de un nombre que marcó historia
Pocos lo saben, pero el nombre “Santanera” tiene su origen en esta región tabasqueña. La Barra de Santa Ana —hoy Sánchez Magallanes— inspiró el término que con el tiempo se convertiría en sinónimo de música tropical mexicana.
Fue así como, entre historia, tradición y talento, nació una agrupación que hoy es considerada una institución musical en América Latina.
Una leyenda que sigue sonando
A 70 años de su creación, La Sonora Santanera demuestra que su música no pasa de moda. En cada escenario, y especialmente en su tierra natal, Carlos Colorado sigue presente en cada acorde, en cada baile y en cada recuerdo.
Porque en Tabasco, su legado no solo se escucha…
se celebra, se baila y se siente.







