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Tabasco gana terreno en la agenda del sureste

Por Josué Ramírez

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Durante muchos años, el discurso sobre el sur del país fue el mismo: una región con enorme potencial, pero relegada de las grandes inversiones nacionales. Hoy, esa narrativa empieza a cambiar y uno de los proyectos que mejor refleja esa transformación es el Tren Maya.

La supervisión de las nuevas locomotoras del Tren Maya de carga, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum en Quintana Roo, no fue un acto protocolario más. Fue una señal de que el proyecto entra en una nueva etapa: dejar de ser únicamente una obra de transporte de pasajeros para convertirse en una plataforma logística capaz de mover mercancías, atraer inversión y fortalecer la competitividad del sureste mexicano.

En ese escenario destacó la presencia del gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez.

Su participación junto a otros mandatarios del sureste confirma que Tabasco no ocupa un papel secundario dentro del proyecto ferroviario. Al contrario, el estado está llamado a convertirse en uno de los principales puntos de conexión para la movilidad de productos y el desarrollo económico de la región.

La diferencia entre un tren turístico y un tren de carga es enorme.

El primero mueve visitantes; el segundo mueve economía.

Cuando un estado se incorpora a un corredor logístico de esta magnitud, las oportunidades dejan de limitarse al transporte ferroviario. Llegan inversiones en parques industriales, centros de distribución, empresas de logística, infraestructura carretera y nuevos empleos. Esa es la apuesta que comienza a perfilarse para Tabasco.

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Javier May ha entendido que el reto ya no consiste únicamente en respaldar las obras impulsadas por el Gobierno de México. El verdadero desafío será preparar al estado para aprovecharlas.

Eso significa mejorar la infraestructura, fortalecer la conectividad, generar condiciones para la inversión y vincular a los productores locales con las nuevas cadenas de suministro que surgirán alrededor del Tren Maya de carga.

No será un proceso inmediato ni estará exento de desafíos, pero difícilmente se puede negar que el sureste vive uno de los momentos de mayor inversión pública de las últimas décadas.

A partir de 2027, cuando entre en operación el sistema de carga, comenzará la verdadera prueba. Será el momento de medir si la infraestructura logra traducirse en crecimiento, empleo y bienestar para las comunidades.

Por ahora, los avances muestran que el proyecto sigue su ruta y que Tabasco no observa el desarrollo desde la estación.

Empieza a convertirse en uno de sus principales motores.

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