VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-El regreso a clases trae de vuelta los uniformes, las mochilas, las tareas y los horarios, pero también representa una oportunidad para reforzar desde casa hábitos que acompañarán a niñas y niños durante su crecimiento, entre ellos los relacionados con la alimentación.
De acuerdo con información recopilada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Milk and Dairy Products in Human Nutrition, las recomendaciones alimentarias de distintos países contemplan a la leche y los productos lácteos como parte de la alimentación infantil. En México, las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles consideran entre una y dos porciones diarias de lácteos mínimamente procesados para los niños en edad escolar.
Más que concentrarse en un solo alimento, especialistas y guías alimentarias destacan la importancia de mantener una dieta variada y equilibrada, incorporando diferentes fuentes de nutrimentos durante la infancia y la adolescencia. En este contexto, los lácteos pueden integrarse a distintos momentos del día por su aporte de calcio, proteínas y otros nutrimentos.
La variedad también puede llevarse a la lonchera y al desayuno con combinaciones sencillas. La leche puede acompañarse con fruta o cereales; el yogurt puede mezclarse con fruta, mientras que el queso puede incorporarse a diferentes preparaciones, de acuerdo con las necesidades y preferencias de cada familia.
El regreso a las aulas, por ello, no sólo implica recuperar horarios de sueño, estudio y actividades escolares, sino también establecer nuevamente rutinas de alimentación que sean prácticas y sostenibles para las familias.
Alpura señaló que los hábitos alimentarios se construyen desde edades tempranas y consideró que el inicio del ciclo escolar es una oportunidad para acercar a niñas y niños a diferentes alimentos, sabores y combinaciones, procurando mantener equilibrio y variedad en su alimentación cotidiana.
Como parte de esta perspectiva, la empresa destaca la importancia de ofrecer alternativas que puedan incorporarse a diferentes momentos del día y que respondan a las necesidades de las familias, con atención en aspectos como calidad, practicidad y facilidad de consumo.
Así, el regreso a clases puede convertirse también en un momento para retomar hábitos que van más allá del salón: desde organizar los horarios de comida hasta diversificar lo que niñas y niños llevan en su lonchera, con decisiones que contribuyan a una alimentación equilibrada durante una etapa clave para su desarrollo.







