VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Hay gobiernos que se explican con discursos, recorridos, fotografías y comunicados. Pero hay momentos en que la opinión de la gente pesa más que cualquier boletín oficial. En Centro, la evaluación de RUBRUM coloca a la administración de Yolanda Osuna Huerta frente a una realidad incómoda: en ninguno de los cuatro rubros medidos alcanza 4.5 puntos sobre 10.
¿Qué está viendo la gente en su vida cotidiana que no está reflejándose en el discurso del gobierno municipal? Porque una cosa es decir que se trabaja y otra muy distinta es que los ciudadanos perciban que ese trabajo está resolviendo sus problemas.

El primer número aparece en la evaluación general del trabajo de la alcaldesa: 4.14 puntos, lugar 71 de 104 municipios. No es una posición que permita hablar de una administración ampliamente reconocida por sus resultados. Es, más bien, la fotografía de un gobierno que todavía no consigue convencer a una parte importante de la población de que las cosas están mejorando.
¿Qué significa ese 4.14 cuando se deja de ver como una cifra y se lleva a la calle? Significa que detrás de la encuesta hay ciudadanos que todos los días tienen que lidiar con los problemas de su colonia, de su calle, del transporte, de los servicios y de la seguridad. La encuesta no dice que todos estén inconformes, pero sí muestra que la percepción general del gobierno está lejos de ser favorable.
Después aparece otro dato que golpea directamente a la administración municipal: los servicios públicos obtienen 4.39 puntos y colocan a Centro en el lugar 72 de 104. Aquí la discusión deja de ser solamente política, porque los servicios son aquello que el ciudadano puede comprobar sin necesidad de leer un comunicado.

Una calle con problemas, una lámpara que no funciona, la basura que no se recoge a tiempo, una deficiencia en agua o drenaje o un espacio público deteriorado no necesitan explicación oficial: se viven. Por eso este 4.39 tiene un peso especial. Si el ciudadano no percibe que los servicios que recibe corresponden a lo que espera de su gobierno municipal, difícilmente puede considerar exitosa la gestión.
Pero hay un número todavía más revelador sobre la relación entre gobierno y sociedad: 4.04 puntos en cercanía, para ocupar el lugar 73 de 104. Y cercanía no significa solamente que la alcaldesa aparezca en una colonia, encabece un evento o publique fotografías de sus recorridos. Significa que la gente sienta que su gobierno escucha, atiende y responde cuando tiene un problema. En este caso el pueblo no se siente escuchado por su alcaldesa Yolanda Osuna Huerta y ahí están los números que dicen más que mil palabras.
Entonces llegamos al número más delicado: seguridad, con 4.07 puntos y el lugar 87 de 104 municipios. Aquí no solamente aparece una calificación baja; aparece además la peor posición de Centro entre los cuatro indicadores evaluados.

La seguridad tiene una característica que la vuelve especialmente sensible: no se queda en una oficina ni en una estadística. Se siente cuando una persona sale temprano a trabajar, cuando un estudiante regresa a casa, cuando una familia evita una determinada zona o cuando alguien modifica sus horarios porque no se siente tranquilo en la calle. La percepción de seguridad forma parte de la experiencia diaria de una ciudad.

La realidad es que el gobierno municipal no está logrando generar una percepción ampliamente positiva entre los ciudadanos. Para una administración que todavía tiene tiempo para corregir, estos números deberían funcionar menos como una fotografía y más como una advertencia. Porque el ciudadano no evalúa un gobierno por la cantidad de eventos realizados ni por el número de publicaciones en redes sociales; lo evalúa cuando abre la llave, cuando camina por su calle, cuando espera que recojan la basura, cuando necesita que atiendan una petición o cuando vuelve a casa y quiere sentirse seguro.
Yolanda Osuna todavía puede responder a esos números. Pero para hacerlo tendría que empezar por escuchar lo que hay detrás de ellos.







