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Tamulté pone a prueba la palabra del gobierno

Por Antonio Miranda

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-La construcción de la subestación eléctrica en Tamulté de las Sabanas coloca sobre la mesa un asunto que va más allá de una obra de infraestructura: la capacidad de un gobierno para responder a una demanda que llevaba décadas pendiente. El 28 de septiembre comenzó una obra que los habitantes de la zona habían exigido durante años y que, de acuerdo con la CFE, estaba contemplada originalmente hasta 2030.

Ese dato explica buena parte del significado político del anuncio. Para las comunidades yokot’an, no se trata únicamente de instalar equipos y mejorar la infraestructura eléctrica; representa la atención a una región que sus propios habitantes describen como rezagada durante décadas. La obra llega después de movilizaciones, plantones y gestiones comunitarias que mantuvieron el reclamo vigente frente a distintas autoridades.

El testimonio de Gregorio García Morales resume la dimensión temporal de esta historia. A sus 80 años, recuerda una comunidad que dependía del candil y del cayuco para trasladarse a Villahermosa, y también recuerda el impacto que tuvo la llegada de la electricidad. Ahora observa el inicio de una nueva etapa de infraestructura en una zona donde la demanda, según los pobladores, llevaba más de 40 años sin recibir una solución.

La escena política también tuvo un elemento que difícilmente puede ignorarse. María Pérez acudió con la misma bandera que había utilizado meses atrás durante una manifestación para exigir atención a la comunidad, pero esta vez la ondeó durante el inicio de los trabajos. El cambio en el motivo de la protesta a la celebración resume, de manera mucho más concreta que cualquier discurso, lo que representa para los habitantes el arranque de la obra.

Javier May llegó a Tamulté con un compromiso que los propios representantes comunitarios identifican como parte de la explicación del inicio de los trabajos. Durante su campaña, señalan, había ofrecido impulsar la construcción de la subestación. Ahora la maquinaria ya está en el terreno y la fecha anunciada para el banderazo se cumplió, un elemento que sus interlocutores utilizaron para reconocer la gestión del mandatario.

También resulta relevante que la propia Comisión Federal de Electricidad haya reconocido la insistencia del gobierno estatal para concretar el proyecto. Hugo Martínez Lendechy, gerente de la División Sur Sureste de la CFE, habló de una gestión “muy bien hecha y super insistente”. En términos políticos, ese reconocimiento importa porque muestra que el proyecto no dependía solamente de una decisión estatal, sino de una gestión frente a una instancia federal con requerimientos técnicos y operativos propios.

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Pero el verdadero desafío comienza ahora. El banderazo resuelve la espera por el inicio de la obra, no todos los problemas de la zona. La construcción tendrá que avanzar, concluirse y demostrar en los hechos que puede atender las necesidades eléctricas de las comunidades que durante años reclamaron una infraestructura de mayor capacidad.

Por eso Tamulté de las Sabanas representa también una prueba para el gobierno de Javier May. Una promesa política ya tiene maquinaria trabajando, pero el resultado final tendrá que medirse cuando la subestación esté terminada y opere conforme a lo previsto. Ahí estará la diferencia entre anunciar una obra y convertirla en una respuesta efectiva para la población.

May cerró el encuentro hablando de desarrollo y de una nueva relación con las comunidades yokot’an. Dijo que antes no eran escuchadas y que ahora las condiciones debían ser distintas. Esa afirmación tendrá su mayor peso si la construcción mantiene el ritmo previsto y si la infraestructura termina generando los beneficios que esperan los habitantes.

En Tamulté, la política dejó por un momento el terreno de las promesas y entró al terreno de la ejecución. La comunidad consiguió que una demanda histórica llegara a una obra concreta; el gobierno consiguió colocarla entre sus compromisos cumplidos y la CFE tendrá ahora la responsabilidad de llevar adelante la parte técnica del proyecto.

La siguiente etapa ya no será de anuncios. Será de resultados. Y en una comunidad que lleva décadas esperando, esa será la medida con la que se juzgue lo que comenzó este 28 de septiembre.

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