CHIAPAS (CONTRASTE POLÍTICO).-Jaime Darío Mantecón Álvarez es un ganadero chiapaneco que ha dedicado más de seis décadas de su vida al campo y al mejoramiento genético del ganado. Desde Arriaga construyó una trayectoria reconocida dentro y fuera de México, convirtió a la ganadería en su forma de vida y levantó a lo largo de los años un patrimonio que hoy, paradójicamente, se encuentra en medio de una disputa familiar.
A pocos días de cumplir 84 años, Don Jaime Mantecón decidió hablar de un conflicto que mantiene con uno de sus hijos y que, comenzó por un problema relacionado con una propiedad. Lo que inicialmente parecía una diferencia por tierras terminó involucrando dinero, empresas y una discusión sobre la herencia, en una confrontación que para el ganadero resulta especialmente dolorosa por tratarse de su propia familia.

El productor sostiene que existe una invasión en una parte de uno de sus ranchos y que la Fiscalía ya intervino en el caso. Su inconformidad, está relacionada con la lentitud del procedimiento ante un juez, pero asegura que el problema tomó otra dimensión cuando su hijo comenzó a realizar señalamientos públicos en su contra y a reclamarle una cantidad de dinero que asciende a 10 millones de pesos.
Don Jaime Mantecón asegura que durante un tiempo apoyó económicamente a su hijo con 70 mil pesos mensuales, aun cuando, no realizaba alguna actividad laboral pero con el tiempo la relación terminó por deteriorarse y ahora el ganadero sostiene que no está dispuesto a entregar los recursos que le reclama ni a modificar sus decisiones patrimoniales por presión.
“Mi dinero es mío y yo decido qué hago con él”, afirma.
Un padre frente a su propio hijo
La disputa lo ha llevado a hablar de algo que normalmente permanece dentro de las familias: la relación entre los padres, los hijos y el patrimonio construido durante toda una vida. El ganadero considera que haber apoyado económicamente a su hijo durante años no significa que tenga la obligación de entregarle una parte de sus bienes mientras todavía está vivo.
El conflicto ya no tiene que ver solamente con cuánto dinero puede recibir un hijo, sino con quién tiene derecho a decidir sobre un patrimonio que, fue construido con décadas de trabajo. Por eso también habla abiertamente de su testamento y deja claro que será él quien determine el destino de sus propiedades, empresas y demás bienes, una decisión que asegura haber tomado después de lo ocurrido.

Jaime afirma que su hijo no será incluido en su testamento y que tampoco tendrá un lugar dentro de sus empresas. Al mismo tiempo, sostiene que no pretende hacer públicos otros problemas personales de su hijo, porque considera que existen asuntos familiares que deben mantenerse al margen de la disputa y, sobre todo, porque hay una nieta a la que dice querer proteger.
Una nieta en medio de la historia
Uno de los momentos más personales de su asunto, aparece cuando habla de Gabriela, su nieta de 15 años, a quien describe como una joven con talento para la equitación y particularmente para las competencias de barriles. Recuerda que él mismo le compró su primer caballo y posteriormente una yegua entrenada, con un valor que superó los 250 mil pesos, para respaldar la afición deportiva de la joven.
Sin embargo lamentó que desde hace varios años no ha podido verla y sostiene que incluso la yegua que había comprado para ella terminó siendo vendida. Más allá de las diferencias que mantiene con su hijo, dice que quiere que su nieta sepa que cuenta con su apoyo y que forma parte de sus planes familiares, particularmente en materia de educación.

El ganadero aseguró que también tiene contemplados a sus otros nietos y que pretende apoyar su formación cuando sus padres no puedan hacerlo.
Una historia que viene de años atrás
El enfrentamiento entre Jaime Mantecón y su hijo tampoco comenzó con el episodio más reciente. En años anteriores, Jaime Darío Mantecón Vázquez hizo públicos señalamientos relacionados con una sociedad ganadera y cuestionó decisiones tomadas dentro de empresas familiares, lo que llevó el conflicto a los tribunales y generó una serie de declaraciones públicas entre ambas partes.
Aquella disputa empresarial marcó una ruptura que con el paso del tiempo se hizo más evidente. Ahora el conflicto vuelve a aparecer, pero con un ingrediente todavía más delicado: la discusión sobre el patrimonio personal del ganadero y lo que ocurrirá con sus bienes cuando llegue el momento de repartirlos.
Más de 60 años detrás de un patrimonio
Para entender el peso que tiene esta disputa también es necesario conocer quién es Jaime Mantecón. Su historia en Chiapas comenzó cuando era joven y desde entonces construyó prácticamente toda su vida profesional alrededor de la ganadería, particularmente del mejoramiento genético del ganado Cebú y de razas como Gyr, Guzerá, Indubrasil y Nelore.
Su trayectoria lo llevó a establecer vínculos con productores de Brasil y a participar durante décadas en exposiciones y programas de mejoramiento genético. Este mismo año recibió un reconocimiento de la Asociación Brasileña de Criadores de Cebú por su trayectoria y sus aportaciones a la ganadería, mientras que en Chiapas también ha sido reconocido por sus más de seis décadas de trabajo en el sector agropecuario.

El patrimonio del que hoy habla Mantecón, por tanto, no apareció de un día para otro. Son décadas de trabajo en ranchos, animales, reproducción, genética, negocios y empresas las que están detrás de lo que actualmente posee, y esa es precisamente la razón por la que el ganadero insiste en que nadie puede decidir por él qué hacer con sus bienes mientras continúe con vida.
Hoy Don Jaime Mantecón reconoce que ha cometido errores a lo largo de su vida, pero también sostiene que ha procurado apoyar a sus hijos y nietos con los recursos que ha obtenido mediante su trabajo.
A sus casi 84 años, el ganadero se encuentra así ante un escenario que probablemente nunca imaginó: después de dedicar más de seis décadas a construir una trayectoria dentro de la ganadería, enfrenta una de las disputas más difíciles de su vida precisamente dentro de su propia familia.







