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Pan y circo versión Macuspana, proyectan gastar 10 mdp en su feria

Por Raúl Pérez

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-La proyección de $10.3 millones de pesos para la feria municipal de Macuspana en 2026 donde gobierna Gaspar Díaz Falcón no es un dato menor ni una cifra inocente: es una decisión política que revela con claridad dónde están las prioridades del poder municipal y qué tipo de mensaje se pretende enviar a la ciudadanía.

Mientras amplios sectores del municipio siguen esperando calles transitables, servicios públicos eficientes, seguridad y atención social, el gobierno local opta por invertir millones en un evento efímero, diseñado para el lucimiento inmediato, el reflector y la fotografía, más que para resolver problemas estructurales. No se trata de una fiesta; se trata de una estrategia de imagen financiada con recursos públicos.

El contexto agrava la decisión. No existe un desglose público y consolidado del gasto total de la feria en 2025, lo que impide evaluar si el monto proyectado para 2026 representa un aumento, una corrección o simplemente una escalada sin justificación técnica. En política, la opacidad siempre precede al abuso, y en materia presupuestal, la falta de comparativos suele ser el primer síntoma.

Diez millones de pesos no son “celebración”: son prioridad presupuestal. Son recursos que podrían traducirse en obras visibles y permanentes, pero que se destinan a un evento de duración limitada, cuyo impacto real rara vez se mide más allá de la asistencia y el ruido mediático. El beneficio económico local, cuando existe, suele diluirse entre contrataciones externas, espectáculos importados y proveedores ajenos al municipio.

Más grave aún es el mensaje político. En tiempos donde se exige austeridad, sensibilidad social y cercanía con la gente, apostar por gastos festivos de alto costo proyecta la imagen de un gobierno desconectado de la realidad cotidiana, más interesado en el aplauso momentáneo que en la construcción de confianza a largo plazo.

La feria durará unos días. El costo político puede durar años. Porque cada peso gastado en luces, escenarios y espectáculos es un peso que no llega al drenaje, al agua potable, a la seguridad o a la obra comunitaria. Y la ciudadanía lo sabe.

Macuspana no necesita más fiestas caras; necesita gobiernos que entiendan que el poder se legitima con resultados, no con fuegos artificiales presupuestales. En política, el problema no es celebrar: el problema es celebrar con dinero público cuando aún no hay motivos suficientes para hacerlo.

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