CARACAS (CONTRASTE POLÍTICO).–Aviones de Estados Unidos incursionaron al espacio aéreo venezolano donde efectuaron bombardeos y destruyeron bases militares ubicadas en cuatro estados de Venezuela, que incluso generaron la interrupción del servicio eléctrico en zonas de la capital Caracas.
El dictador Nicolás Maduro no había salido públicamente a declarar sobre esta persecución en su contra que realiza el gobierno de Donald Trump, ni tampoco el gobierno de Estados Unidos emitió una posición oficial sobre este ataque efectuado en la madrugada del sábado.
Según primeros informes preliminares, entre los puntos afectados e inhabilitados por el ataque masivo efectuado por la fuerza aérea de Estados Unidos, están la Base Aérea y aeropuerto presidencial La Carlota que quedó inhabilitado; el Cuartel de la montaña en Catia La Mar inhabilitado; el Palacio Federal Legislativo en Caracas.
El Fuerte Tiuna, al sur de Caracas, donde radica la fuerza armada venezolana fue bombardeado; igual el Aeropuerto en el Hatillo; la Base 3 de F16 en Barquisimeto, al norte de Venezuela.
Se registraron ataques en el Casco Central de Caracas y quedó inhabilitada la Base Militar de helicópteros de Higuerote, en la costa noreste venezolana. También fue bombardeado e inhabilitado el Aeropuerto privado Caracas en Charallave.
Varias zonas de Caracas, Santa Mónica, Fuerte Tiuna, Los Teques, 23 de Enero y todo el sur de Caracas se quedaron sin suministro eléctrica.
Sólo a través de un comunicado en redes sociales, el gobierno de Nicolás Maduro dio un posicionamiento, en el que rechazó, repudió y denunció ante la comunidad internacional “la gravísima agresión militar” perpetrada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.


Enumeró que los bombardeos aéreos fueron contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
“Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas”.
El gobierno del dictador venezolano adujo que el objetivo de este ataque “no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación”.
“El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un «cambio de régimen», en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores”.
Dijo que el Gobierno Bolivariano “llama a todas las fuerzas sociales y políticas del país a activar los planes de movilización y repudiar este ataque imperialista. El pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz”.
Nicolás Maduro Moro lleva 13 años como “presidente” de Venezuela, desde el año 2013, cuando sustituyó a Hugo Chávez Frías, quien también ostentó un periodo dictatorial durante 14 años.
El 28 de julio del año pasado, se efectuó la reciente elección presidencial, donde la oposición logró documentar el triunfo de Edmundo González, pero Maduro se declaró triunfador sin mostrar las pruebas electorales y se impuso, pues controla al Ejercito y a las instituciones de justicia y electorales.







