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Toma Guillermo Priego las riendas de la sanidad ganadera

Por Josué Ramírez

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HUIMANGUILLO (CONTRASTE POLÍTICO).-La política suele premiar la reacción. Cuando el problema explota, aparecen los posicionamientos, los anuncios de emergencia y las explicaciones. La prevención, en cambio, rara vez genera aplausos. No llena plazas ni acapara titulares. Sin embargo, es ahí donde verdaderamente se pone a prueba la capacidad de gobierno.

Por eso vale la pena lo que esta haciendo Guillermo Priego León, actual titular de la Secretaría Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), quien recientemente acudió aún rancho de Ocuapan, Huimanguillo.

En esta ocasión fue a supervisar el Barrido Sanitario, acompañando las labores de inoculación y aretado del ganado que realizan médicos veterinarios y técnicos especializados. A simple vista podría parecer una actividad rutinaria; políticamente, representa otra cosa: asumir el control de un tema que, si se descuida, puede convertirse en una crisis de grandes dimensiones.

La ganadería no es un asunto menor para Tabasco. Es uno de los pilares de la economía rural y el sustento de miles de familias que dependen de la venta de ganado, la producción y la actividad pecuaria. Una falla en los controles sanitarios no solo afecta a un productor; golpea la confianza del mercado, limita la movilidad del hato y pone en riesgo la competitividad del estado.

En otras palabras, la sanidad animal no es un trámite administrativo. Es una política pública estratégica.

En un contexto donde muchas veces se cuestiona a los funcionarios por permanecer detrás del escritorio, Priego León optó por enviar otro mensaje: estar en territorio, verificar personalmente y conocer de primera mano cómo avanzan los programas que tienen impacto directo en la productividad del campo.

No es casualidad. Desde su llegada a la SEDAP, el secretario ha entendido que el sector agropecuario exige menos discursos y más capacidad de operación. El productor difícilmente se impresiona con promesas; espera resultados, acompañamiento y respuestas oportunas.

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La política moderna suele estar atrapada en la lógica de la inmediatez: atender lo urgente para apagar incendios. En el campo, esa fórmula puede resultar costosa. Las enfermedades del ganado no esperan calendarios electorales ni conferencias de prensa. Cuando llegan, las pérdidas económicas y sociales son inevitables.

De ahí que el Barrido Sanitario tenga un peso mayor al que aparenta. Identificar, inocular, supervisar y mantener controles adecuados es una inversión silenciosa para proteger el patrimonio de miles de familias tabasqueñas.

Guillermo Priego parece haber entendido que gobernar el campo también implica anticiparse. Que la mejor crisis es la que nunca ocurre porque hubo trabajo previo para impedirla.

El tiempo dirá si esta dinámica de cercanía con los productores se convierte en una constante o queda en una fotografía aislada. Por ahora, el titular de la SEDAP decidió tomar las riendas de un tema sensible y asumir el costo de estar donde realmente se miden los resultados.

Porque en el campo, como en la política, el liderazgo no se acredita con discursos. Se demuestra en el terreno.

Y esta vez, Guillermo Priego León decidió ensuciarse las botas antes que las manos explicando una crisis que pudo evitarse.

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