JALAPA (CONTRASTE POLÍTICO).-El desarrollo del campo puede convertirse en una herramienta para generar oportunidades y arraigo en las comunidades rurales. Esa es la visión que impulsa el productor Enrique Orlanzzini Rodríguez, quien desde Jalapa ha orientado sus proyectos hacia el fortalecimiento de los sectores acuícola, ganadero y agrícola con la convicción de que invertir en la tierra también significa invertir en las personas.
Desde el Rancho Manzanillo, una de las tres unidades productivas que integran la Granja Acuícola San Vicente, se desarrolla parte de esa estrategia enfocada en diversificar la producción y fortalecer la actividad económica del municipio. Entre los proyectos destaca el cultivo de palma de aceite, una actividad que, asegura, ha contribuido a generar empleo y dinamizar la economía local.

Detrás de cada cosecha existe una cadena productiva que involucra a transportistas, operadores de maquinaria, trabajadores del campo, plantas extractoras, proveedores y comercios, permitiendo que el beneficio económico alcance a distintos sectores de la población.
«La palma no solamente produce fruto; produce trabajo prácticamente durante todo el año. Es un cultivo que llegó a solucionar problemas muy importantes en el tema social de Jalapa porque alrededor de él se mueve toda una cadena productiva que genera empleo y oportunidades», sostiene.
El campo como generador de oportunidades
Para Enrique Orlanzzini, el valor de la actividad agropecuaria va más allá de las cifras de producción. Considera que el verdadero impacto del campo se refleja cuando las familias encuentran una fuente de ingresos estable sin necesidad de abandonar su lugar de origen.
En ese sentido, señala que actividades como la agricultura, la ganadería y la acuacultura tienen la capacidad de fortalecer el tejido económico de las comunidades, al generar empleos directos e indirectos durante gran parte del año.

Cada ciclo productivo activa labores de cultivo, mantenimiento, cosecha, transporte, procesamiento y comercialización, creando una red económica que beneficia a cientos de personas.
«Todo lo que envuelve este cultivo genera una enorme cantidad de empleos: el corte, el acarreo, las plantas extractoras y todos los servicios que giran alrededor de esta industria. Esa es la verdadera fortaleza de la palma», afirma.
Una apuesta por la productividad
Enrique Orlanzzini reconoce que durante años el cultivo de palma de aceite estuvo rodeado de cuestionamientos, especialmente por su relación con el consumo de agua durante los periodos de sequía.
Sin embargo, sostiene que cualquier actividad agrícola depende del recurso hídrico y considera que el análisis también debe incluir el impacto económico y social que este cultivo ha tenido en Jalapa.
«Se llegó a estigmatizar diciendo que la palma consumía demasiada agua. Toda actividad agrícola necesita agua. Lo que nadie puede negar es el beneficio económico que este cultivo le ha dado a Jalapa y el desarrollo que ha generado para muchas familias», señala.
Recuerda además que Jalapa fue uno de los municipios pioneros en Tabasco en apostar por este cultivo, una visión que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los pilares del desarrollo agroindustrial de la zona.

Arraigo para las nuevas generaciones
Más allá de las hectáreas sembradas o del volumen de producción, Enrique Orlanzzini sostiene que el principal objetivo de fortalecer el campo debe ser generar condiciones para que las familias puedan construir su futuro en sus propias comunidades.
Asegura que cuando existen oportunidades de empleo, las personas tienen mayores posibilidades de permanecer cerca de sus hogares, evitando que la falta de alternativas laborales obligue a migrar en busca de mejores condiciones de vida.
«Trabajamos por un campo más fuerte, más productivo y con más oportunidades para todos. Si el campo crece, también crecen nuestras comunidades», afirma.
Con esa visión, la producción de palma de aceite se ha convertido en mucho más que una actividad agrícola: representa una oportunidad para que Jalapa siga construyendo desarrollo desde la tierra.
«Estoy convencido de que sin esta actividad habría serios problemas de empleo en nuestro municipio. Apostarle al campo es apostar por la gente; cuando el campo produce, produce bienestar para todos».
Para Enrique Orlanzzini, el futuro del campo no depende únicamente de incrementar la producción, sino de consolidar un modelo que genere empleo, fortalezca el arraigo y permita que las nuevas generaciones encuentren oportunidades de desarrollo sin tener que dejar la tierra donde crecieron.







