COMALCALCO (CONTRASTE POLÍTICO).-Hay discursos que suenan bien, especialmente cuando tienen como escenario una escuela, niñas y niños como protagonistas y padres de familia como audiencia. El problema aparece cuando detrás de las palabras no hay suficientes resultados que presumir.
Eso ocurrió en el arranque del ciclo escolar 2026-2027 en Comalcalco.
El alcalde Ovidio Peralta Suárez llegó a la Escuela Primaria Marcelino Margalli acompañado de Laura Rodríguez Olán, presidenta del DIF Municipal, para hablar de educación, esperanza, trabajo y futuro.

Hasta ahí, todo políticamente correcto.
Peralta Suárez aseguró que su administración tiene claro que invertir en educación es invertir en el futuro del municipio. También habló de mejores espacios y mayores oportunidades para niñas y niños.
Pero hay una pregunta que inevitablemente surge: ¿dónde están esas inversiones y cuáles son los resultados concretos?
Porque decir que la educación es prioridad no convierte automáticamente a un gobierno en un gobierno educativo. Tampoco basta con acudir a una escuela, dar un mensaje motivacional y recordar a los estudiantes que nunca dejen de aprender.

La política pública no se mide con frases.
Se mide con escuelas atendidas, infraestructura mejorada, programas funcionando, apoyos entregados y resultados que puedan ser comprobados por las familias.
Y ahí el discurso comienza a quedarse corto.
El alcalde habló de “construir un mejor Comalcalco”, de trabajar unidos y de que el municipio avanza. Una narrativa conveniente para cualquier gobierno, particularmente en un acto público donde la imagen institucional tiene todo para lucir.
Sin embargo, convertir una ceremonia de inicio de clases en una vitrina política no resuelve los problemas educativos. Tampoco los resuelve agradecer a los maestros o pedirles a los alumnos que aprovechen cada día de clases.
Eso ya lo saben.
Lo que esperan las comunidades son condiciones dignas para estudiar, un aire acondicionado, una banqueta para caminar, luz eléctrica, un buen internet y otros servicios que también son necesarios.
El discurso de Ovidio Peralta también coloca a su administración frente a una vara que él mismo elevó. Si asegura que invertir en educación es invertir en el futuro, entonces habrá que preguntarle cuánto ha invertido su gobierno, en qué escuelas, con qué resultados y qué problemas siguen pendientes.
Porque “Comalcalco Avanza” no puede convertirse únicamente en una frase de campaña permanente.
Debe ser una realidad que pueda comprobarse.
También resulta llamativo que en un acto destinado al inicio del ciclo escolar el mensaje político ocupe tanto espacio. Hablar de esperanza, unidad y trabajo es fácil; lo complicado es explicar qué se hizo, qué falta y cuándo se resolverá.
Y mientras el alcalde llama a niñas y niños a nunca dejar de soñar, las familias seguramente esperan que esos sueños tengan algo más que discursos para convertirse en oportunidades.
El acompañamiento de Laura Rodríguez Olán tampoco es menor desde la óptica política. Su presencia junto al alcalde refuerza la imagen de un gobierno que busca mostrarse unido y cercano en un acto con alta carga simbólica.
Pero la fotografía de unidad tampoco sustituye los resultados.
Al final, el inicio de clases deja una paradoja para el gobierno municipal: Ovidio Peralta habló de un Comalcalco que avanza, pero no presentó en ese escenario un balance concreto que permitiera medir ese avance en materia educativa.
El ciclo escolar apenas comienza.
Ahora tocará ver si las promesas también llegan a las aulas.
Porque los estudiantes pueden escuchar discursos de esperanza una vez al año, pero las familias necesitan resultados todos los días.







