Por ROBERTO BARBOZA SOSA

La incapacidad manifiesta y deficiente desempeño del alcalde de Macuspana, por Morena, Roberto Villalpando Arias, al frente de la administración municipal, causaron un grave tropiezo político nacional al presidente Andrés Manuel López Obrador.

El rechazo público expresado por los macuspanenses contra el alcalde de marras, primero opacaron el evento presidencial y luego obligaron al jefe del poder ejecutivo a tener que intervenir para calmar a la población, y ya de paso confrontarse contra sus paisanos.

La cuestionada conducta de Villalpando Arias, dejaron mal parado a López Obrador en su propio municipio natal.

El tal Villalpando es el responsable de que el huésped de Palacio Nacional, haya tenido que confrontarse con la gente de Macuspana y que trascendiera a nivel nacional, ese incidente en el evento presidido por López Obrador.

No solo hizo pasar corajes y vergüenza al político tepetiteco, sino que ese cuestionado alcaldillete, fue el culpable de darles elementos a la oposición para atacar al presidente de México.

En Macuspana es evidente el repudio que existe contra el pésimo trabajo de Villalpando.

No cabe duda que este personaje será el responsable del rechazo s todo lo que huela a Morena en las elecciones municipales de 2021. Es seguro el voto de castigo que recibirá por el efecto negativo del edil.

Si Morena quisiera salvar y evitar la derrota electoral en el municipio natal del presidente de México, debería convencer a Villalpando a solicitar licencia indefinida.

O si tuviera un poquito de dignidad, multicitado alcalde debería reflexionar y dimitir cuanto antes al cargo que obtuvo gracias al “EfectoAmlo” y al que ahora está perjudicando políticamente.

El “domingo negro” que vivió el presidente de México en su tierra natal y ante sus propios paisanos no puede ser pasado por alto sin consecuencias directas para el culpable.

Las consecuencias pudieron ser mayores si el presidente Andrés Manuel López Obradora, hubiera suspendido el mitin que realizó en Macuspana, como lo advirtió,

Momentos después de iniciar su discurso y escuchar varios gritos el presidente tuvo que interrumpir su alocución.

“Miren, ahí están los gritos, ¿van a seguirle gritando al presidente municipal?

Los gritos subieron de volumen para responder afirmativamente.

El presidente de México que desviarse de su discurso para fijar su respuesta ante los asistentes:

— ¡Pues yo no estoy d acuerdo! Me dio mucho gusto estar aquí, yo no puedo hablar de esta manera— , dijo y meditó sobre decidir si retirarse o continuar.

Finalmente determinó continuar con su discurso para anunciar y explicar las obras que se realizarán en las comunidades indígenas.

Lo bueno fue, es que no estuvo en el presidium el tal Villalpando, de lo contrario el desaguisado hubiera sido de proporciones insospechadas.

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