CHILTEPEC (CONTRASTE POLÍTICO).-En Paraíso, donde el mar avanza y las instituciones retroceden, alguien tenía que encender las alertas. Esa voz fue la de la diputada federal Bety Milland Pérez, quien esta semana sostuvo una reunión de trabajo con el presidente municipal Alfonso Baca Sevilla para abordar un tema que ya no admite espera: el deterioro acelerado de la línea costera y el cierre progresivo de la boca de Dos Bocas.
El fenómeno no es nuevo, pero su avance reciente sí lo es. Y mientras las comunidades ostrícolas, pesqueras y restauranteras cargan con los riesgos y las pérdidas, pocos actores políticos habían asumido el tema como prioridad.

Milland Pérez lo hizo, y lo hizo con claridad: este es un problema que exige decisiones políticas, gestión federal y voluntad institucional.
Gestión y territorio: la combinación que la fortalece políticamente
Como integrante de la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento en la Cámara de Diputados, Bety Milland no solo tiene voz, sino capacidad de incidencia. Y en un contexto donde Paraíso necesita aliados con acceso a dependencias federales, su perfil se vuelve estratégico.

Su mensaje fue contundente: es necesario gestionar recursos y coordinar esfuerzos para detener la erosión y proteger a las familias y a la economía local.
No fue una declaración ligera; fue una definición política. Una señal de que ella entiende que la representación no se ejerce desde la comodidad del Congreso, sino desde el territorio que la eligió.
En tiempos donde muchos esperan a que los problemas se conviertan en crisis para reaccionar, Milland Pérez apuesta por la prevención. Y eso —en política— define liderazgo.







