OPINIÓNTABASCO

Desde San Lázaro, Bety Milland pone en jaque a la pesca ilegal

Por Josué Ramírez

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CDMX (CONTRASTE POLÍTICO).-En la Cámara de Diputados suelen escucharse discursos que se quedan en el aire. Pero el de Bety Milland Pérez no fue uno de ellos. Su intervención para frenar el uso de redes de arrastre de fondo fue un mensaje político claro: el territorio tiene defensora, y los pescadores ya no están solos.

Lo que hizo la diputada no fue un gesto aislado ni una declaración de buenas intenciones; fue una pieza estratégica dentro de una agenda más amplia: la de recuperar para Paraíso y Centla un modelo de pesca sostenible, justo y libre de abusos tolerados por décadas.

Con esta iniciativa que reforma tres leyes federales, Milland Pérez coloca sobre la mesa algo que a muchos incomoda:
👉 Que el deterioro de los ecosistemas no es casualidad.
👉 Que la impunidad ambiental tiene responsables.
👉 Y que la política debe dejar de mirar hacia otro lado.

Su propuesta define, regula y sanciona. No se queda en el discurso ambientalista; entra de lleno en el terreno donde se toman las decisiones que cambian la realidad.

Y ahí radica su fuerza política.

Porque mientras otros hablan de “rescate” del sector pesquero, Bety Milland está empujando una herramienta jurídica que transforma la cancha completa: protege recursos, respalda a los pescadores responsables y pone freno a prácticas depredadoras que se habían normalizado.

En un Congreso donde muchas voces se levantan, la diputada logró algo distinto:
colocar en la agenda nacional el reclamo histórico de dos municipios que han sido ignorados por sexenios enteros.

Eso es hacer política: convertir la demanda social en acción legislativa.
Eso es territorio convertido en ley.
Eso es cumplir —sin titubeos— una promesa de campaña.

Con esta iniciativa, Bety Milland no solo defiende el agua: marca un precedente y demuestra que la política, cuando se ejerce con claridad, puede cambiar el rumbo de un estado entero.

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