CDMX (CONTRASTE POLÍTICO).-En un momento histórico para México, la diputada Bety Milland Pérez demostró una vez más por qué es una de las voces más firmes y claras en la Cámara de Diputados. Durante la aprobación de la nueva Ley General de Aguas, la paraiseña dejó claro que el agua no es un negocio, es un derecho humano que debe regresar al pueblo.
Con 328 votos a favor, el dictamen reformó, derogó y adicionó diversas disposiciones de la Ley de Aguas Nacionales, poniendo fin a décadas de concesiones millonarias que beneficiaron a unos pocos mientras la mayoría carecía de acceso justo al recurso.

“En Morena no estamos aquí para proteger negocios privados disfrazados de derechos; estamos para devolverle al pueblo lo que siempre debió ser suyo”.
Bety Milland no se quedó en palabras; denunció con claridad que la oposición no busca el bienestar de campesinos ni productores, sino proteger intereses privados y enriquecerse a costa del desorden y la corrupción que ellos mismos generaron. Su firmeza demuestra que defender los derechos del pueblo exige valentía y claridad frente a quienes buscan lucrar con lo que es de todos.

Esta legisladora tabasqueña ha convertido la defensa del agua en un ejemplo de acción decidida y liderazgo político, recordando que la transparencia, la justicia y la igualdad no son opciones, sino obligaciones del Estado. Milland Pérez está escribiendo una página de la historia donde los derechos de la gente están por encima de los intereses privados.
En cada discusión, en cada voto, Bety Milland demostró que proteger al pueblo requiere firmeza, compromiso y coraje, y que la voz de Tabasco en la Cámara de Diputados no se deja intimidar por quienes priorizan ganancias sobre vidas.
Bety Milland Pérez es, sin duda, una de esas voces que hacen la diferencia.







