VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Más que una obra de gobierno, el arranque del C5 Escudo Olmeca fue visto por ciudadanos como una respuesta concreta a la inseguridad cotidiana que enfrentan quienes usan el transporte público, estudian, trabajan o caminan por la ciudad a cualquier hora.
Durante el inicio de la construcción del nuevo Centro de Comando, habitantes y jóvenes coincidieron en que el proyecto puede marcar un cambio real en la forma de prevenir delitos y atender emergencias, al permitir reacción más rápida, vigilancia permanente y seguimiento a denuncias.

“Queremos volver a salir sin miedo”
Para Enna Madrigal, vecina de Huimanguillo, el C5 significa algo sencillo pero urgente: volver a usar los espacios públicos con tranquilidad. Dijo que la vigilancia con cámaras y la coordinación de policías puede ayudar a que parques, calles y colonias no queden abandonados por el miedo.
“Que haya cámaras y respuesta rápida sí hace la diferencia, porque muchas veces uno denuncia y no pasa nada”, comentó.
Seguridad que importa a mujeres y estudiantes
Entre quienes más ven beneficios están las mujeres y estudiantes. Kelly Guadalupe Vázquez, dirigente universitaria de la UJAT, señaló que salir tarde de clases o regresar sola a casa es una preocupación constante, y que el nuevo sistema de seguridad puede reducir ese riesgo.

“Nos da más confianza saber que habrá monitoreo y atención inmediata. Eso cambia mucho las cosas”, expresó.
Menos discursos, más resultados
Kevin Eduardo García Ortiz, estudiante universitario, afirmó que el cambio se empieza a notar cuando hay presencia y seguimiento, no solo anuncios. Aseguró que en los últimos meses ha visto mayor cercanía de las corporaciones de seguridad en zonas donde antes no llegaban.
“Antes sentíamos que estábamos solos. Ahora al menos hay respuesta”, dijo.
Un proyecto que apunta a la vida diaria
Para muchos asistentes, el C5 no es solo un edificio, sino una herramienta que puede impactar en la vida diaria: trasladarse con menos temor, denunciar sin perder tiempo y moverse por la ciudad con mayor confianza.

Así, el Escudo Olmeca comienza con una expectativa clara desde la calle: que la seguridad deje de ser un discurso y se convierta en algo que se sienta todos los días.







