EMILIANO ZAPATA (CONTRASTE POLÍTICO).-Con la lentitud que imponen los años y apoyado en una pierna mal atendida, don Horacio Alamilla cruzó el parque central de Villa Chablé para solicitar un horno durante la Jornada de Atención encabezada por el Gobierno del Pueblo, realizada el sábado 31 de enero en el municipio de Emiliano Zapata.
Durante décadas acompañó a su esposa a gestionar ese apoyo. Ella falleció hace unos meses, pero don Horacio decidió continuar. El horno, explica, era el sustento de la pequeña repostería familiar y hoy también representa la promesa de no detenerse, pese a la adversidad.
Una atención que no se veía antes
Entre el gentío que acudió a consultas, trámites y audiencias directas con el gobernador Javier May Rodríguez, el adulto mayor avanzó con paciencia. Su sorpresa fue evidente.

“Esto está magnífico. Ojalá el señor Gobernador siga en esta labor que antes no se veía. Hoy la gente puede acercarse, hablar, ser escuchada. Por eso en Chablé están agradecidos”, expresó sin titubeos.
La mañana transcurrió entre sombreros de ala ancha, trenzas bien peinadas y un ambiente de cercanía poco común en el pasado. Don Horacio, exlíder comunitario, reconoció una diferencia clara: antes las gestiones chocaban con el burocratismo; hoy, dijo, los resultados comienzan a verse.

Programas que cambiaron la vida del pueblo
Atribuye el renacer de la villa a los programas productivos y de Bienestar impulsados por los gobiernos federal y estatal.
“Ahora las familias comen mejor. Con la pensión se paga la luz, el agua, se compra comida. Antes muchos se quedaban con hambre”, afirmó.
Para él, no hay comparación entre los apoyos actuales y los de gobiernos anteriores. “Antes daban un cuartito que no servía. Hoy entregan casas dignas, con recámaras, baño y cocina”, señaló.
La memoria de un pueblo
Con paso más ágil, don Horacio condujo el relato hacia las calles de Chablé. Señaló antiguas viviendas, hoy en ruinas, entregadas hace más de 70 años cuando el poblado fue fundado con apoyo federal.
Recordó que en aquellos años se construyeron 100 casas para campesinos, un hecho que marcó época. Sin embargo, subrayó que nunca más se repitió una acción similar… hasta ahora.
“Han pasado décadas para que otro gobernador vuelva a hacer casas. Hoy no son cien, son 20 mil en todo Tabasco, y otras más con apoyo federal. Eso sí es transformar”, afirmó.
Transformación con supervisión
Don Horacio destacó que la presencia constante del gobernador en territorio garantiza que los programas se cumplan.
“Así no lo engañan. Antes le mentían al jefe; hoy se supervisa”, dijo convencido.
De regreso a la Jornada de Atención, el hombre confía en obtener el horno que su esposa tanto deseó. Reconoce que las necesidades son muchas, pero asegura que, por primera vez en años, el gobierno responde.
Orgulloso y sereno, se despide como testigo de una nueva etapa para su pueblo: tiempos de transformación que, afirma, ya se sienten en la vida cotidiana.







