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Estrenan en Comalcalco aulas dignas tras 10 años de espera

Por Josué Ramírez

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COMALCALCO (CONTRASTE POLÍTICO).-En el Telebachillerato Comunitario Número 17, en la ranchería Arroyo Hondo primera sección, hasta el bote de basura es nuevo. El detalle parece menor, pero para quienes durante una década tomaron clases en salones de madera levantados con esfuerzo comunitario, simboliza un cambio profundo.

“Ya quiero que sea lunes para empezar las clases”, dijo emocionada la directora María Elena Hernández Alejandro, de pie en uno de los tres salones recién construidos.

Durante diez años —nueve generaciones completas— los estudiantes recibieron clases en “cajones” de madera de coco, con mobiliario donado y apenas tres ventiladores que apenas mitigaban el calor. Cuando llovía, el agua se filtraba; cuando hacía sol, el calor entraba sin obstáculos.

Hoy la historia es distinta.

Un cambio que transforma vidas

Con una inversión superior a cuatro millones de pesos, el Gobierno del Estado inauguró aulas modernas que benefician a 71 alumnos. La obra incluye más de 500 metros cuadrados de explanada, 260 metros de losa armada en azotea, 23 luminarias interiores, cinco postes de iluminación, pintura nueva y equipamiento completo.

Ahora, en lugar de tres ventiladores ruidosos, los techos sostienen 13 abanicos eléctricos y siete equipos de aire acondicionado.

“Nunca dejamos de insistir. Fueron 10 años de gestión, de papeles, de tocar puertas. No imaginábamos una obra de esta magnitud”, expresó la directora, visiblemente conmovida.

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El impacto ya es tangible: además de los 71 estudiantes actuales, 15 más están inscritos para el próximo ciclo escolar.

“Ya no vamos a mojarnos cuando llueva”

Aura, alumna de último año, será parte de la generación que por fin estudiará en condiciones dignas.

“Me siento muy feliz. Ya no habrá lluvia ni mosquitos. Tendré un salón cómodo”, dijo con una sonrisa que resumía años de espera.

Su madre, Elizabeth de la Cruz, recordó las condiciones anteriores:
“Los salones eran de maderita, estaban expuestas las niñas. Cuando llovía se mojaban; cuando hacía calor, el sol entraba por todos lados”.

Para muchas familias de comunidades como Arroyo primera, segunda y tercera, Las Arenas, Zárate o Carlos Greene, esta era la única opción educativa. Enviar a sus hijos a estudiar fuera implicaba gastos imposibles.

Hoy, la escuela luce diferente. Y con ella, el ánimo colectivo.

“Estamos invirtiendo en tierra fértil”

Al mediodía, bajo un sol intenso, el gobernador Javier May Rodríguez llegó al plantel tras encabezar audiencias públicas en Antonio Zárate.

Vestido con camisola color caqui y pantalón de mezclilla, se colocó frente a estudiantes, docentes y padres de familia.

“Estamos invirtiendo en tierra fértil. Esto que hicimos aquí lo estamos haciendo en todo el estado. Sé que falta mucho, pero ustedes han tenido paciencia. Diez años esperando. Ahora les toca aprovecharlo. Tenemos mucha fe en ustedes”, afirmó.

A su lado estaban la directora María Elena Hernández; el alcalde de Comalcalco, Ovidio Peralta Suárez; y el secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús Ruz.

El listón que marcó el “antes y después”

“¡Uno, dos, tres!”, contaron todos al unísono.

El listón guinda cayó sobre el concreto fresco que reemplazó el lodo y el polvo de años anteriores. Donde antes había paredes abiertas al viento y a la lluvia, ahora hay herrería, cristales y pintura nueva.

Para la comunidad, no fue solo una inauguración. Fue el cierre de una espera de una década.

Y para los estudiantes del Telebachillerato 17, fue el inicio de una etapa donde, por primera vez, el entorno escolar está a la altura de sus sueños.

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