MACUSPANA (CONTRASTE POLÍTICO).-En el poblado Palomas, municipio de Macuspana, las Jornadas de Atención no solo acercaron servicios gubernamentales: también se convirtieron en un motor económico para vendedores locales.
Doña Mary Pérez Jiménez, de 62 años y origen chol, vendió más tamales de lo habitual sin tener que trasladarse hasta la cabecera municipal, como lo hace desde hace 37 años. Esta vez solo recorrió dos kilómetros desde Caparroso cuarta sección.

“Va muy bien la venta. Aproveché que vino el Gobernador y ofrecí mis tamales. Nunca nos habían visitado así”, expresó mientras atendía junto a su hija y nietas bajo la sombra de un samán.
La comerciante destacó que no solo multiplicó sus ganancias, sino que también ahorró tiempo y esfuerzo, pues en días normales debe esperar hasta las dos de la tarde para regresar del mercado.
La derrama que deja la presencia institucional
Las servidoras María de los Ángeles Contreras y Araceli Hernández coincidieron en que la llegada de visitantes y funcionarios genera un flujo económico inmediato.

“Las comunidades traen su gastronomía y generan ingreso. Eso ayuda a las mujeres y a los pequeños negocios”, señalaron mientras degustaban tamales de presa.
El ambiente se llenó de aromas a carne asada y tortillas recién hechas. Desde módulos de distintas dependencias, el movimiento comercial era evidente.
Taqueros y antojitos también repuntan
Esaú Ananías Ramírez Gutiérrez, de la comunidad Melchor Ocampo tercera sección, llegó con su “Taquería Esaú” y no dejó de despachar tacos al pastor.
“Cuando el Gobierno suelta recursos y hay movimiento, nosotros vendemos más”, comentó mientras atendía a clientes que se formaban frente a su puesto.
Damaris de la Cruz, vendedora de antojitos y aguas frescas, decidió instalarse en Palomas en lugar de la cabecera municipal. A media mañana ya había agotado varios productos.
“Vendimos un poco más que de costumbre porque hay mucha gente. Estos eventos nos ayudan”, afirmó.
Más que servicios, dinamismo local
Las Jornadas de Atención evidenciaron que, además de acercar trámites y programas sociales, generan una derrama económica directa para pequeños emprendedores rurales.
En comunidades como Palomas, donde el comercio depende del flujo diario y la movilidad es limitada, un solo evento puede representar el equivalente a varios días de ventas.
La actividad concluyó con saldo positivo para quienes, entre ollas, comales y triciclos, encontraron en la jornada no solo clientes, sino una oportunidad de crecimiento.







