VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Entre lágrimas y con un clamor de justicia, fueron despedidos los cinco jóvenes que salieron a trabajar y ya no regresaron. La explosión registrada en las inmediaciones de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, no solo dejó cinco víctimas; dejó familias en duelo, hogares en silencio y comunidades marcadas por la tragedia.
Las víctimas fueron identificadas como Lorena Medina Cuevas, Yuliana López Ronquillo, Diana Cecilia Gómez Jiménez, Ezequiel Ramírez Cruz y Fernando Arias de la Cruz. Hoy, sus nombres se repiten en rezos, despedidas y exigencias de esclarecimiento.

Velorios marcados por incredulidad
En la colonia El Palmar, en Paraíso, familiares y amigos de Lorena Medina Cuevas la velan en medio de un ambiente de incredulidad, pues nadie cree lo sucedido y algunos prefieren pensar que se fue de viaje y algún día regresará.
En el ejido La Lucha, en Cunduacán, la casa de Yuliana López Ronquillo se convirtió en punto de encuentro para vecinos y familiares.
“Hoy no hay mucho que decir, solo acompañar en el dolor”, expresó una vecina que la vio crecer.

Una ausencia que golpea a una familia
El caso de Diana Cecilia Gómez Jiménez, madre de dos hijos, ha causado una profunda conmoción.
Salió a trabajar como cualquier otro día. Hoy, su ausencia deja una herida abierta en su familia y en su comunidad, que se ha unido en oración y solidaridad.

Comunidades que se acompañan en el duelo
En el ejido Tierra y Libertad, también en Cunduacán, se llevan a cabo los funerales de Ezequiel Ramírez Cruz y Fernando Arias de la Cruz, quienes laboraban en la zona al momento de la tragedia.
Ahí, el dolor es compartido. Vecinos, familiares y amigos se mantienen unidos para acompañar a quienes enfrentan una pérdida que aún resulta difícil de asimilar.







