TEAPA (CONTRASTE POLÍTICO).-Desde lo alto de sus calles inclinadas, donde el paso se vuelve firme y el andar toma carácter, los serranos del ejido Ignacio Allende segunda sección descendieron al parque central. No era un día cualquiera: ahí los esperaba la posibilidad de resolver, sin intermediarios, necesidades que por años habían cargado cuesta arriba.
En medio del bullicio, don Andrés Melo sostenía con firmeza su nuevo bastón. Dice que no pensaba tener uno, aunque lo necesitaba. Señala hacia el cerro donde vive, como si midiera la distancia que ahora será menos pesada.

“Casi no salgo porque me falta apoyo… tengo la pierna reconstruida. Pero me enteré que estaban dando bastones y dije: voy a aprovechar. Me siento feliz”, cuenta con una sonrisa que acompaña su nueva “pata”.
A sus 63 años, asegura que lo que vive Tabasco no tiene precedentes.
“Esto está magnífico… no lo habíamos visto. Este gobierno está trabajando”, afirma antes de perderse entre la gente, ahora con paso más seguro.
A unos metros, en el módulo de Finanzas, don Lubey Cámara no ocultaba su sorpresa: en menos de cinco minutos renovó su licencia de conducir.
“Pensé que iba a tardar mucho, pero fue rapidísimo. Y uno se ahorra el viaje”, dice mientras presume el plástico recién entregado.
La escena se repite en cada rincón del parque. Sobre una de las calles, el joven Jorge Vázquez Álvarez resguarda una caja grande. Dentro, una silla de ruedas destinada a su abuelo, cuya movilidad se ha visto limitada por la diabetes.
“Aquí hay de todo para la gente. Lo mejor es que la respuesta es rápida. Eso es lo que más alegra”, explica. Para su familia, ese apoyo significa más que un ahorro: representa dignidad y mejores condiciones para atender la salud del adulto mayor.
Mientras tanto, don Encarnación Ocampo Wade, de 80 años, avanzaba con determinación hacia el área de audiencias. Antes de realizarse un examen de la vista, quiso ver de cerca al gobernador Javier May Rodríguez.

El encuentro fue más que protocolario. El poeta serrano sacó de su bolsa un retrato enmarcado: en él aparece junto a Andrés Manuel López Obrador. El mandatario reconoció al viejo luchador social y el momento quedó sellado con un saludo y una fotografía.
La jornada transcurrió entre gestiones resueltas al instante, apoyos entregados en mano y rostros que reflejaban alivio. En Ignacio Allende, la atención no subió hasta el cerro: los serranos bajaron… y encontraron respuestas.







