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Bety Milland empuja fin de privilegios y se posiciona en la agenda

Por Josué Ramírez

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PARAÍSO (CONTRASTE POLÍTICO).-Cuando una legisladora decide meterse con los privilegios, deja de pasar desapercibida. Eso es lo que está ocurriendo con Bety Milland Pérez, quien ha comenzado a posicionarse en la agenda pública a partir de decisiones que van directo al fondo: el uso del dinero público, la justicia fiscal y el fin de los excesos.

Mientras muchos evitan meterse con temas que generan ruido, la paraiseña ha respaldado reformas que tocan fibras sensibles: cerrar la puerta a evasores fiscales, acelerar la justicia administrativa y, sobre todo, poner fin a los excesos en pensiones públicas. No son temas menores. Son decisiones que inevitablemente pisan intereses.

La reciente aprobación para limitar las llamadas “pensiones doradas” no sólo tiene un impacto económico, sino político. Durante años, este tipo de privilegios se volvieron símbolo de una clase política desconectada de la realidad. Hoy, el mensaje cambia: nadie por encima del servicio público, nadie por encima del dinero del pueblo.

Pero hay un punto que vale la pena destacar. Milland Pérez no está construyendo su perfil desde la confrontación estridente, sino desde una narrativa más efectiva: la de ordenar, ajustar y corregir. Constantemente ha dicho —“no se eliminan derechos, se terminan los excesos».

En paralelo, las reformas fiscales que buscan frenar el uso de amparos para evadir responsabilidades también mandan una señal clara: las reglas empiezan a aplicarse parejo. Y eso, en un país donde históricamente algunos encontraban cómo no cumplir, tiene peso.

A esto se suma la apuesta por una nueva Ley de Infraestructura que abre la puerta a inversión con reglas más claras. Porque sí, el discurso social importa, pero también lo hace la capacidad de generar desarrollo.

Lo interesante del momento que atraviesa Bety Milland es que su posicionamiento no viene de la estridencia, sino de la consistencia con una agenda que conecta con lo que hoy exige la ciudadanía: menos privilegios, más resultados.

En política, el riesgo de tomar decisiones reales es alto. Siempre habrá costos. Pero también hay algo cierto: cuando se tocan intereses, es porque algo sí está cambiando. Y en ese terreno, la diputada está jugando una partida que, al menos por ahora, la coloca en la conversación pública con una narrativa clara: la de hacer política que sí se note.

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