CDMX (CONTRASTE POLÍTICO).-México enfrenta un reto financiero sin precedentes para cumplir sus compromisos internacionales contra el cambio climático. El país deberá movilizar 1.7 billones de pesos anuales de aquí a 2030 para financiar proyectos de transición energética, infraestructura resiliente, conservación ambiental y reducción de emisiones, una cifra que contrasta con los 1.5 billones de pesos movilizados en total durante los últimos diez años.
La advertencia fue presentada durante el cuarto taller «Hacia la Plataforma País de Inversión para el Desarrollo y la Acción Climática en México», organizado por Iniciativa Climática de México (ICM), donde representantes del sector financiero, banca de desarrollo, organismos internacionales y empresas analizaron la capacidad del sistema financiero mexicano para atender las necesidades de inversión climática.
Una brecha financiera de gran magnitud
La directora ejecutiva del Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles (CMFS), Alba Aguilar Priego, explicó que la meta de financiamiento sostenible del país hacia 2030 asciende a 15 billones de pesos.
Sin embargo, señaló que el ritmo actual resulta insuficiente. Durante la última década, México logró movilizar únicamente 1.5 billones de pesos mediante instrumentos como bonos etiquetados, muy por debajo de los recursos que ahora deberán canalizarse para cumplir con los compromisos establecidos en la nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0).
Piden alinear al sistema financiero
Frente a este escenario, Iniciativa Climática de México propuso la creación de una Plataforma País, un mecanismo que permita coordinar a la banca comercial, banca de desarrollo, inversionistas institucionales, organismos internacionales, empresas y autoridades para canalizar recursos hacia proyectos prioritarios.
El director ejecutivo de ICM, Adrián Fernández Bremauntz, señaló que la intención es transformar los compromisos ambientales del país en inversiones concretas que impulsen proyectos de mitigación, adaptación al cambio climático, transición energética, conservación de la biodiversidad y desarrollo territorial.
Los obstáculos
Durante los trabajos se identificaron diversos factores que limitan el crecimiento del financiamiento sostenible en México.
Entre ellos destacan:
- Fragmentación de esfuerzos entre instituciones.
- Escasez de proyectos suficientemente estructurados.
- Alta percepción de riesgo por parte de inversionistas.
- Falta de información comparable.
- Ausencia de mecanismos que vinculen las prioridades climáticas con instrumentos financieros específicos.
Los especialistas coincidieron en que también será necesario fortalecer la certidumbre regulatoria, mejorar la preparación técnica de los proyectos y diseñar esquemas que combinen recursos públicos, privados e internacionales.
El reto también es económico
El titular de la Unidad de Fomento y Crecimiento Económico de la Secretaría de Economía, Sergio Silva Castañeda, afirmó que la sostenibilidad dejó de ser únicamente un objetivo ambiental para convertirse en un factor de competitividad.
Explicó que avanzar hacia una economía baja en emisiones permitirá generar empleos de calidad, atraer inversiones y fortalecer el desarrollo económico del país.
No sólo importa cuánto dinero se invierta
Los participantes coincidieron en que el éxito del financiamiento climático no debe medirse únicamente por el volumen de recursos movilizados, sino por los resultados obtenidos.
Entre ellos mencionaron la reducción de emisiones contaminantes, la conservación de ecosistemas, la generación de empleos, el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático y el desarrollo económico de las regiones donde se ejecuten los proyectos.
Con ese objetivo, propusieron que la futura Plataforma País opere bajo un esquema encabezado por el Gobierno de México, con reglas claras, transparencia y participación de los sectores público, privado y financiero para cerrar la brecha de inversión que hoy enfrenta el país en materia climática.







