VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-En Comalcalco comenzó el ciclo escolar 2026-2027 y, como suele ocurrir en los actos políticos, el regreso a clases también sirvió como escenario para hablar de futuro, unidad y esperanza. El alcalde Ovidio Peralta Suárez aprovechó la ceremonia para asegurar que su administración tiene claro que invertir en educación es invertir en el futuro del municipio.
El mensaje suena bien. Nadie podría estar en contra de que niñas y niños tengan mejores escuelas, más oportunidades y condiciones dignas para estudiar. El problema aparece cuando el discurso político se queda en las frases bonitas y no termina de explicar qué se está haciendo concretamente para que esas promesas lleguen a las aulas.

Porque decir que “una comunidad que apuesta por la educación construye un mejor futuro” es sencillo. Lo complicado es demostrarlo con resultados que puedan medirse: escuelas atendidas, infraestructura mejorada, necesidades resueltas y recursos destinados de manera clara a quienes todos los días enfrentan las carencias del sistema educativo.
Peralta Suárez habló de trabajo y unidad, y hasta llamó a los estudiantes a “Nunca dejen de aprender, nunca dejen de preguntar y nunca dejen de soñar”. Una frase cómoda, pero que también podría aplicarse a los propios ciudadanos: que nunca dejen de preguntar qué se está haciendo con los recursos públicos y cuáles son los resultados reales de la administración municipal.
El discurso oficial cerró con una frase que parece diseñada para una campaña: “con educación, trabajo y unidad, Comalcalco Avanza”. El problema es que avanzar no debería ser una afirmación del gobierno, sino una conclusión de los ciudadanos a partir de lo que ven en sus comunidades.
Y ahí está la verdadera prueba para Ovidio Peralta: menos frases de esperanza y más resultados que puedan verse en las escuelas, en los caminos, en los servicios y en las condiciones de vida de las familias.







