Campo MexicanoDESTACADAS

Ganaderos rechazan más carne brasileña sin arancel en 2027

La CNOG y la AMEG piden al Gobierno federal frenar nuevos cupos de importación con arancel cero y reforzar los requisitos sanitarios

3C

VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-La ganadería mexicana enfrenta un doble desafío: colocar la producción nacional en los mercados y absorber los excedentes de animales que permanecen en el país tras el cierre parcial de la frontera de Estados Unidos. En este escenario, la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) y la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG) solicitaron al Gobierno federal que en 2027 no autorice nuevos cupos de importación de carne de bovino con arancel cero para países sin tratado comercial con México.

Ambas organizaciones sostuvieron que el país cuenta con suficiente carne de bovino y que la prioridad debe ser atender el excedente de ganado que enfrentan los productores, acumulado durante casi año y medio por las restricciones al cruce de animales hacia Estados Unidos.

“Entre enero y agosto México exportó 60,126 t más carne de bovino de las que importó, mientras el cierre de la frontera dejó en el país más de 500 mil toneladas adicionales de carne en canal”, señalaron en su comunicado.

La preocupación del sector no se limita al volumen de carne importada. El punto central es el efecto que una mayor oferta de producto extranjero puede tener sobre el precio pagado al productor, en un momento en que los ganaderos buscan comercializar los animales que no han podido salir del país.

México exporta más carne de la que importa, pero el ganado sigue bajo presión

Las cifras presentadas por la CNOG y la AMEG muestran que, entre enero y agosto de 2026, las exportaciones mexicanas de carne de bovino crecieron 22.6 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, al alcanzar 214 mil 570 toneladas.

En contraste, las importaciones disminuyeron 10.9 por ciento y se ubicaron en 154 mil 444 toneladas. La diferencia dejó un saldo comercial positivo de 60 mil 126 toneladas a favor de México, equivalente a 661.8 millones de dólares, de acuerdo con el documento.

Estados Unidos, Canadá y Uruguay concentraron 57.1 por ciento de la carne importada sin necesidad de cupo. Sin embargo, el origen brasileño es uno de los puntos centrales de la controversia.

De Brasil ingresaron 56 mil 447 toneladas entre marzo y agosto de 2026, equivalentes al 80.6 por ciento del cupo de 70 mil toneladas autorizado para ese país. Para los organismos ganaderos, en la práctica ese mecanismo funcionó como un cupo específico para Brasil.

7G

A ello se suma que, la carne brasileña deshuesada ingresó a un precio de 6.26 dólares por kilogramo, nivel que compite directamente con la producción nacional.

La discusión, por tanto, enfrenta dos realidades de la cadena cárnica: la necesidad de abastecer el mercado y la preocupación de los productores por evitar que una mayor oferta importada deprima las cotizaciones del ganado mexicano.

El cierre de la frontera dejó 1.7 millones de cabezas en el país

Desde mayo de 2025, alrededor de 1.7 millones de cabezas de ganado que anteriormente se exportaban han permanecido en México, de acuerdo con los datos difundidos por la CNOG y la AMEG.

Ese volumen equivale, según sus estimaciones, a unas 35 mil toneladas adicionales de carne en canal cada mes y a más de 500 mil toneladas acumuladas durante el periodo referido.

Aunque la reapertura parcial de los cruces hacia Estados Unidos ha permitido reanudar parte de las exportaciones de ganado en pie, las organizaciones consideran que el ritmo sigue siendo insuficiente para resolver el rezago.

Entre el 24 de agosto y el 16 de octubre cruzaron 39 mil 600 cabezas por Douglas y Santa Teresa. Desde el 28 de septiembre, el promedio rondó las 7 mil 150 cabezas por semana, unas 31 mil al mes, menos de un tercio de un mes normal.

Con ese ritmo, estimaron que el excedente de ganado continuará al menos durante el primer semestre de 2027.

Para el productor, mantener animales por más tiempo representa presión sobre los costos de alimentación, manejo, espacio y sanidad, además de retrasar la recuperación de recursos invertidos en el ciclo pecuario. El impacto concreto depende de cada unidad de producción, pero la permanencia prolongada del ganado puede complicar la liquidez de los ranchos.

La CNOG y la AMEG piden mantener los aranceles y revisar los cupos

Ante este panorama, los organismos solicitaron a la Secretaría de Economía anunciar desde ahora que en 2027 no habrá nuevos cupos con arancel cero para carne de bovino procedente de países sin tratado comercial con México.

También pidieron mantener el arancel general aplicable a esos orígenes y que cualquier medida extraordinaria se sustente en un balance de oferta y demanda elaborado en coordinación con la Secretaría de Agricultura.

Otra de sus exigencias es reforzar, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), los requisitos sanitarios para la carne brasileña y publicar el uso del cupo de importación por país.

De acuerdo a su comunicado,  desde el 3 de septiembre la Unión Europea dejó de admitir carne bovina brasileña por fallas en la certificación oficial de ese país, mientras que China ya agotó su cuota de importación para el origen brasileño correspondiente a 2026.

Las organizaciones consideran probable que Brasil busque colocar sus excedentes en México, donde —afirman— los requisitos de SENASICA aplicables a esa carne datan de marzo de 2023, antes de los hallazgos que motivaron las restricciones europeas.

Por ello, solicitan que las condiciones sanitarias sean revisadas y que la política comercial tome en cuenta el efecto de las importaciones sobre la producción nacional.

La disputa también alcanza a la industria cárnica

En su posicionamiento, la CNOG y la AMEG cuestionaron que el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), integrado por empresas que compran y procesan ganado de productores mexicanos, no se solidarice con los ganaderos frente a la sobreoferta que describen.

A juicio de ambas organizaciones, promover más importaciones de carne extranjera sin arancel en las condiciones actuales significa trasladar nuevamente al productor el costo económico del cierre de la frontera.

Los precios bajan en el campo, pero la carne sigue cara para el consumidor

Uno de los argumentos de la CNOG y la AMEG es que el arancel cero no ha demostrado beneficiar al consumidor final.

Según sus cifras, en septiembre la carne de res registró un incremento anual de 2.92 por ciento, por debajo de la inflación general de 3.45 por ciento, pese a que el volumen importado disminuyó 10.9 por ciento.

En el otro extremo de la cadena, el ganado de 300 kilogramos bajó de 83 a 72 pesos por kilogramo, mientras que el precio de la canal pasó de 125 pesos a un rango de entre 107 y 110 pesos por kilogramo.

Las organizaciones señalaron que alrededor de 750 mil familias ganaderas han absorbido esa caída, mientras que el bistec se mantiene entre 250 y 260 pesos por kilogramo.

La diferencia entre el precio que recibe el productor y el que paga el consumidor vuelve a colocar en el centro de la discusión los márgenes de comercialización, los costos de procesamiento y distribución, así como la transmisión de los precios a lo largo de la cadena.

Los datos citados corresponden al posicionamiento de las organizaciones y no desglosan cuánto de la variación obedece a importaciones, costos de producción, intermediación u otros factores.

El costo fiscal de los cupos con arancel cero

De acuerdo con el comunicado, con un arancel general de entre 20 y 25 por ciento, un volumen de 70 mil toneladas importado con arancel cero representa entre 88 y 110 millones de dólares que el Gobierno mexicano deja de recaudar.

Las organizaciones sostienen que, aun pagando el arancel, la carne brasileña llegaría a un precio entre 39 y 41 por ciento inferior al valor unitario de la estadounidense, por lo que ese origen conservaría acceso al mercado mexicano.

Para el campo mexicano, la decisión tendrá consecuencias que deberán medirse en los corrales, en los precios del ganado y en la capacidad de los productores para sostener sus unidades de producción. En Tabasco, el seguimiento de esas variables será clave para conocer el alcance real del problema en la economía ganadera estatal.

4D
Botón volver arriba