VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-En un estado históricamente relegado a los discursos sobre su potencial agrícola, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), encabezada por Luisa del Carmen Cámara Cabrales, se ha convertido en uno de los pilares más visibles del llamado Gobierno del Pueblo.
No es casual. El campo tabasqueño ha sido el corazón económico y cultural de la entidad, pero también el espacio donde más se han sentido los olvidos institucionales. Hoy, esa narrativa comienza a moverse.

Durante su participación en el programa Estamos Cumpliendo de TVT, Cámara Cabrales no solo presentó cifras, sino una visión política: el campo no se rescata con discursos, sino con inversión, acompañamiento y una decisión firme de devolverle dignidad a quienes lo trabajan. El monto —más de 600 millones de pesos invertidos en un año— es apenas la superficie de una transformación más profunda.
Crédito a la Palabra: confianza como política pública
El programa Crédito Ganadero a la Palabra es, quizá, la expresión más simbólica de esta visión. No hay intermediarios, no hay garantías, no hay trabas: hay confianza. Y confiar en las y los pequeños productores es, en sí mismo, un acto político.

Los resultados hablan: más de 215 millones de pesos, 783 beneficiarios y un objetivo claro de aumentar en 30 por ciento el hato ganadero local. Lo relevante no es solo la entrega de novillonas y sementales; es el mensaje. Apostar por pequeños ganaderos es corregir décadas de marginación y construir un modelo productivo donde la palabra tiene valor institucional.
Cámara Cabrales lo resumió con contundencia: “ningún gobierno le está apostando al campo como lo hace Javier May”. Y más allá del elogio, lo cierto es que el programa ha introducido una lógica distinta: el gobierno deja de ser vigilante para convertirse en aliado.
Pescando Vida: justicia social donde más dolía
El otro gran motor de esta reconfiguración es Pescando Vida, un programa que llegó a un sector históricamente ignorado: las comunidades que viven de ríos, lagunas y costas. Con más de 408 millones de pesos y 2,500 beneficiarios en un año, representa un cambio estructural en la política pesquera.
La secretaria lo definió como una “gran justicia social”, y tiene razón. Los pescadores siempre fueron vistos como un sector disperso y poco rentable; hoy son reconocidos como una gran empresa colectiva que impulsa la soberanía alimentaria del estado.
Los resultados en tilapia y ostión comienzan a consolidarse: 58 toneladas producidas y una proyección que podría colocar a Tabasco en el primer lugar nacional en ostión. Se trata de un giro que combina producción, autosuficiencia y dignidad.
Sanidad, riego y recuperación de infraestructura: ordenar para crecer
La reactivación del campo no es solo subsidio: es orden, control sanitario y capacidad técnica. El Barrido Sanitario, con 65 millones de pesos y 40 mil pruebas aplicadas, ha colocado a Tabasco en ruta para recuperar su estatus “A”. No es un logro menor: sin sanidad, no hay ganadería competitiva posible.
A ello se suma el Riego Suplementario, que atendió 542 hectáreas estratégicas de maíz, frijol y cacao; y la recuperación de instalaciones como La Finca Las Lilias, Los Pinos y El Morralero, hoy convertidas nuevamente en centros productivos con más de medio millón de plantas agroecológicas.
Ordenar, producir y transformar: ese es el hilo conductor que SEDAP ha instalado como política pública.
Una secretaria con sello propio
En un gabinete marcado por el trabajo territorial, Luisa del Carmen Cámara Cabrales ha logrado imprimir un estilo que combina rigor técnico, visión social y un discurso político claro: el campo tabasqueño no es una estadística; es un sujeto de derechos.
La funcionaria no se limita a administrar programas: articula una estrategia de Estado que da coherencia al proyecto de transformación que encabeza el gobernador Javier May. Y lo hace con cercanía, claridad y una convicción que se ha vuelto su sello personal.
Cosechar dignidad también es gobernar
El campo tabasqueño vive un momento determinante. La inversión es importante, pero la clave está en la narrativa que se ha ido consolidando: la idea de que sembrar no es un acto económico, sino un acto de justicia.
Con SEDAP al frente de esta ruta, Tabasco no solo produce más; recupera dignidad, esperanza y futuro. Y en una tierra donde el campo siempre ha sido identidad, eso tiene un valor político incalculable.







