CIUDAD DE MÉXICO (CONTRASTE POLÍTICO).-A pesar que se negaba a hacerse a un lado, pues era un “apestado político” y carecía de las confianzas de la presidenta Claudia Sheinbaum, finalmente Adán Augusto López Hernández dejó el cargo de presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) y de la bancada de Morena en la Cámara Alta.
Sin importarle las evidencias y escándalos de corrupción que dejó a su paso por la gubernatura de Tabasco, en la Secretaría de Gobernación, en su frustrada como “corcholata” presidencial y en el mismo Senado, López Hernández durante meses se resistió a dimitir del liderazgo senatorial y del manejo del presupuestal millonario.
El también Notario Público número 27 con licencia y empresario inmobiliario, incluso careció de un mínimo decoro y dignidad para dimitir cuando se dio a conocer que entregó la seguridad de los tabasqueños a un capo criminal, jefe del Cártel La Barredora, Hernán Bermúdez Requena, preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
El senador Adán Augusto López Hernández confirmó su salida de la coordinación del Grupo Parlamentario de Morena, en un movimiento que marca el fin de su control político dentro del Senado y lo relega a un papel de operador electoral sin mando institucional, rumbo a la elección de 2027.
Aunque intentó presentar su retiro como una decisión voluntaria, el propio López Hernández reconoció que su ciclo al frente del grupo parlamentario está cerrado, luego de cumplir tareas específicas como la construcción de la mayoría calificada y la aprobación del llamado Plan C, admitiendo implícitamente que ya no es necesario ni decisivo en la conducción legislativa.
En su mensaje, el senador dejó claro que su prioridad ya no es el trabajo en el Senado, sino recorrer el país para “hacer tarea de territorio”, una redefinición que evidencia pérdida de peso político interno y la imposibilidad de mantener simultáneamente el liderazgo parlamentario y la estrategia electoral del partido.
Pese a abandonar la coordinación, López Hernández no solicitó licencia, por lo que conservará su escaño mientras realiza actividades partidistas, quedando como un senador sin conducción, sin agenda legislativa propia y sin influencia directa en la toma de decisiones.
Deja la coordinación tras cumplir agenda y cede control interno
La designación de Ignacio Mier Velazco como nuevo coordinador —por unanimidad— selló el relevo y confirmó que el grupo parlamentario avanzó sin él, sin crisis interna ni resistencia, un dato que subraya el aislamiento político del excoordinador.

Aunque el tabasqueño se definió como “un soldado más” del movimiento, su propio discurso reveló un retroceso: pasó de ser uno de los hombres más poderosos del Congreso a militante de territorio, sin estructura propia, sin cargo estratégico y sin influencia directa en el Poder Legislativo.
Su salida ocurre mientras Morena reconfigura liderazgos y concentra decisiones en otros actores, dejando a Adán Augusto fuera del primer círculo parlamentario y evidenciando que su peso político ya no es determinante ni en el Senado ni en la conducción nacional del partido.







