VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-En los últimos años, uno de los temas que con mayor frecuencia aparece en la agenda pública es el futuro del campo mexicano. No es para menos: de la productividad rural depende buena parte de la seguridad alimentaria del país, pero también el bienestar de millones de familias que viven de la tierra, el agua y la pesca.
En ese contexto, cobra relevancia la reciente reunión de trabajo encabezada por el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, Julio Berdegué Sacristán, con integrantes de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA). Más allá del protocolo, este tipo de encuentros representan algo fundamental: la construcción de acuerdos para fortalecer el desarrollo del campo desde una visión compartida entre federación y estados.
En este diálogo participó la titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca de Tabasco (SEDAP), Luisa del Carmen Cámara Cabrales, quien llevó a la mesa nacional la experiencia de una entidad que en los últimos meses ha buscado reactivar su sector agropecuario con programas dirigidos directamente a productores.

El mensaje es claro: el campo no puede crecer si cada nivel de gobierno trabaja por separado. La coordinación es clave para impulsar la productividad, fortalecer la sanidad animal, mejorar los sistemas de riego y abrir nuevas oportunidades para quienes viven de la actividad rural.
En Tabasco, el impulso al sector primario ha tomado forma a través de programas como Pescando Vida, Crédito Ganadero a la Palabra, Riego Suplementario y el Barrido Sanitario, iniciativas que buscan fortalecer la producción, mejorar las condiciones sanitarias y brindar mayor estabilidad a las familias del campo.
Lo importante de estos esfuerzos es que responden a una visión más amplia: un campo productivo, sustentable y con bienestar para las comunidades rurales. Un objetivo que también se alinea con la estrategia nacional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, enfocada en avanzar hacia la soberanía alimentaria.
Hablar de soberanía alimentaria no significa únicamente producir más alimentos, sino hacerlo con responsabilidad, cuidando los recursos naturales y fortaleciendo las capacidades productivas de cada región.

Por ello, el diálogo entre estados y federación no es un simple ejercicio institucional. Es una oportunidad para compartir experiencias, fortalecer estrategias y construir soluciones conjuntas para uno de los sectores más importantes del país.
Porque cuando el campo avanza, no solo crece la producción: crece también la economía local, la estabilidad social y el bienestar de miles de familias mexicanas.
Y en ese camino, el trabajo coordinado entre gobiernos y productores puede marcar la diferencia.







