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Juventud, territorio y resultados: las cartas de Guillermo Priego para el campo tabasqueño

Por Josué Ramírez

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-El reciente nombramiento de Guillermo Priego León como titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca de Tabasco (SEDAP) representa mucho más que un simple relevo administrativo. Es una señal política clara sobre el tipo de servidores públicos que busca impulsar el gobierno estatal: perfiles jóvenes, con experiencia en territorio y cercanos a la gente.

Durante décadas, una de las principales críticas hacia muchas dependencias del sector público ha sido la desconexión entre quienes toman las decisiones y quienes viven la realidad cotidiana de los sectores productivos. En numerosas ocasiones, los programas se diseñan desde el escritorio sin conocer a profundidad las necesidades de los productores, agricultores, ganaderos y pescadores. Por ello, el nombramiento de Guillermo Priego adquiere una relevancia especial.

A diferencia de otros funcionarios que llegan a ocupar cargos de primer nivel tras desempeñarse principalmente en oficinas administrativas, Guillermo Priego ha construido su trayectoria reciente recorriendo comunidades, visitando unidades productivas y manteniendo contacto permanente con los beneficiarios de los programas gubernamentales. Su paso por la Subsecretaría de Pesca y Acuacultura le permitió conocer de primera mano las necesidades de cientos de productores en diversas regiones del estado.

Quienes han participado en programas como Pescando Vida saben que no se trata de un funcionario distante. Ha estado presente en reuniones comunitarias, supervisiones de proyectos, capacitaciones y actividades de seguimiento. Pero quizás una de las imágenes que mejor reflejan su forma de trabajar es verlo acompañando a los propios pescadores en los espacios de comercialización promovidos por el gobierno estatal.

No son pocas las ocasiones en que se le ha observado en los puntos de venta instalados en distintos municipios y particularmente en la Central de Abasto, apoyando la promoción y comercialización del pescado producido por beneficiarios de los programas estatales. Esa cercanía con los productores no es un detalle menor; habla de una visión que entiende que el éxito de una política pública no termina con la entrega de apoyos, sino cuando el productor logra vender su producto y mejorar sus ingresos.

Su llegada a la SEDAP también representa la consolidación de una nueva generación de cuadros políticos y técnicos dentro de la administración pública estatal. Durante mucho tiempo, la experiencia fue asociada exclusivamente con la antigüedad en los cargos. Hoy la realidad demuestra que la capacidad de gestión, la cercanía con la ciudadanía y el conocimiento práctico de los problemas pueden ser tan importantes como los años acumulados en el servicio público.

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La juventud de Guillermo Priego no debe verse como una limitante, sino como una oportunidad. Las nuevas generaciones suelen aportar dinamismo, cercanía con las comunidades, apertura al diálogo y disposición para innovar. Cuando estas características se combinan con experiencia de campo, el resultado puede traducirse en gobiernos más eficientes y sensibles a las necesidades de la población.

Por supuesto, los desafíos que enfrentará son considerables. Ahora deberá atender no sólo al sector pesquero y acuícola, sino también a la agricultura, la ganadería, la sanidad agropecuaria, la comercialización de productos del campo y las afectaciones derivadas de fenómenos climáticos que impactan constantemente al sector rural tabasqueño.

Sin embargo, llega con una ventaja que pocos pueden presumir al asumir una responsabilidad de esta magnitud: conoce a muchos de los productores, sabe cuáles son sus principales preocupaciones y ha caminado junto a ellos durante la implementación de diversos programas. No tendrá que aprender desde cero dónde están los problemas ni quiénes los enfrentan todos los días.

En política, los nombramientos también envían mensajes. El nombramiento de Guillermo Priego León parece transmitir uno muy claro: el futuro del campo tabasqueño no puede construirse únicamente desde las oficinas; debe construirse desde el territorio, escuchando a quienes producen, generan empleo y sostienen buena parte de la economía rural del estado.

El tiempo y los resultados serán los encargados de evaluar su gestión. Pero, de inicio, la designación parece un acierto porque coloca al frente de una de las dependencias más importantes del estado a un servidor público que conoce el terreno, entiende las necesidades de los productores y representa el relevo generacional que muchos sectores venían demandando.

En una época en la que la ciudadanía exige gobiernos más cercanos y funcionarios más comprometidos con la realidad social, apostar por perfiles que vienen del territorio y no únicamente del escritorio puede ser una de las mejores decisiones para fortalecer el desarrollo agropecuario de Tabasco.

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