VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Entre palas, coas, sombreros y pequeñas plantas de cedro, ceiba, macuilís y otras especies maderables, miles de tabasqueñas y tabasqueños se internaron este domingo en el Área Natural Protegida Laguna del Camarón para devolverle árboles al suelo y, con ellos, recuperar parte de la vida que durante años se ha ido perdiendo.
La escena comenzó a tomar forma desde temprano. Por el camino, entre tintos, ceibas y jobos, avanzaban largas filas de personas rumbo a las tres hectáreas destinadas a la reforestación. Campesinos, jóvenes, familias enteras, agrónomos, ecologistas, servidores públicos, sindicalizados, soldados y marinos llegaron con una misma encomienda: abrir un hoyo, colocar una planta y dejarla crecer.
Hasta los llamados lomitos acompañaron a sus dueños en la jornada.

La actividad formó parte de la Jornada Nacional de Reforestación convocada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien llamó a la población a participar en acciones para recuperar los bosques y fortalecer el vínculo con la naturaleza.
En Tabasco, la respuesta se tradujo en la disponibilidad de más de tres mil árboles maderables para reforestar tres hectáreas de esta Área Natural Protegida.
Venados y tucanes vuelven a la montaña
Entre quienes llegaron con la intención de plantar estaba Bricio Blanco, habitante del ejido Libertad, en Tacotalpa, y agrónomo de formación. Para él, la reforestación no es solamente una cuestión de plantar árboles: también comienza a reflejarse en la presencia de animales que durante años dejaron de verse con frecuencia.

“Hay más vegetación y la fauna se está recuperando”, contó.
Recordó que en la zona serrana donde vive desde hace dos décadas ya es posible encontrar especies que antes eran difíciles de observar.
Puso como ejemplo al venado. También aseguró que los tucanes son cada vez más frecuentes durante sus recorridos por la montaña.
A su juicio, ese cambio comenzó a hacerse más evidente con los programas de reforestación impulsados durante los últimos años.

De Cancún a la Laguna del Camarón
A la sombra de unos majestuosos samanes esperaba Carlos Mario Ramón, quien llegó desde Cancún para visitar a su sobrino, participante del programa Sembrando Vida Tabasco.
Durante su visita conoció los viveros y las actividades que realizan los sembradores. La diferencia con el paisaje que observa en su lugar de residencia, dijo, es evidente.
“Es bueno lo que se está haciendo porque se ve el apoyo para la naturaleza, que no hay que abandonarla”, comentó.
Mientras esperaba su turno para plantar, recordó también especies que considera en riesgo y que ahora forman parte de los esfuerzos de recuperación ambiental en Tabasco.
Una ceiba para Ernesto
Para Ernesto May Pérez, joven de Teapa e integrante de una Comunidad de Aprendizaje Campesino, la jornada tuvo un significado sencillo: sembrar vida.

De las ocho especies disponibles, le correspondió una ceiba. Con la experiencia adquirida en el campo abrió el hoyo, revisó la tierra y colocó la planta. Su madre se arrodilló a su lado para ayudarlo a cubrir las raíces.
“Es sembrar vida, prácticamente, porque gracias a los árboles respiramos. Es bonito sembrarlas, y no nada más para uno, sino para todos”, expresó.
No acudió solo. Lo acompañaron su madre, sobrinos y cuñado. Para él, el esfuerzo también representa una forma de recuperar el verde de Teapa, donde productores de cacao y habitantes de distintas comunidades, aseguró, han comenzado a notar cambios en el paisaje.
“Vamos bien”, resumió mientras echaba agua a su ceiba.
Una jornada que continuará en octubre
La reforestación de este domingo reunió a participantes de distintos sectores y municipios, desde integrantes de Jóvenes Unen al Barrio y campesinos de Sembrando Vida federal y estatal, hasta elementos de la 30 Zona Militar, personal de la Tercera Región Naval, servidores públicos, familias y especialistas.
El objetivo inmediato fue plantar más de tres mil árboles en la Laguna del Camarón, pero para quienes participaron, el trabajo apenas comienza.
Ernesto ya tiene la siguiente fecha en mente: la Jornada Estatal de Reforestación programada para octubre.
Esta vez, como en la Laguna del Camarón, la apuesta volverá a ser la misma: que dentro de algunos años las pequeñas plantas que este domingo apenas cabían entre las manos se conviertan en árboles capaces de dar sombra, refugio y alimento a una fauna que, según los propios habitantes de la sierra, comienza a regresar.
Porque en Tabasco, la reforestación no solo se mide en árboles plantados, sino también en los animales que vuelven, en los bosques que reverdecen y en las nuevas generaciones que aprenden a cuidar aquello que heredarán.







