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Baja la inflación, pero el bolsillo tabasqueño aún enfrenta precios altos

Por Josué Ramírez

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).- La inflación dio un respiro a la economía mexicana durante julio, pero eso no significa que hacer el súper se haya vuelto más barato. En realidad, lo que muestran los datos es que los precios continúan aumentando, aunque a un ritmo menor que hace un año.

De acuerdo con el reporte de TResearch, elaborado con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación anual en México se ubicó en 3.12% durante julio de 2026, por debajo del 3.51% registrado en julio de 2025.

Dicho de una manera sencilla: los precios siguen subiendo, pero lo están haciendo más lentamente.

Y esa diferencia es importante para los consumidores, porque una reducción de la inflación no implica que productos que aumentaron de precio regresen automáticamente a lo que costaban hace uno o dos años.

¿Qué significa esto para los tabasqueños?

Para una familia en Tabasco, la inflación se refleja principalmente en lo que compra todos los días: alimentos, transporte, servicios, vivienda y otros gastos.

En julio, la canasta básica reportada para Villahermosa se ubicó alrededor de 910.10 pesos, de acuerdo con un comparativo de precios de Profeco. Con ello, la capital tabasqueña se ubicó entre las ciudades donde surtir los productos básicos tuvo un costo elevado durante ese mes.

Por eso, aunque el indicador nacional muestre una moderación, el impacto en el bolsillo puede sentirse diferente dependiendo de qué productos compre cada familia.

Una persona que gasta una mayor proporción de su ingreso en alimentos, por ejemplo, puede percibir una presión mayor que alguien cuyo gasto está concentrado en otros bienes y servicios.

La despensa tuvo movimientos muy distintos

Los datos de julio muestran precisamente esa diferencia.

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Algunos productos registraron aumentos importantes. La cebolla subió 19%, la naranja 11.9% y las computadoras 6.1%. También aumentaron el transporte aéreo, algunos productos para el cabello y ciertos alimentos preparados.

Pero otros productos bajaron de precio.

El jitomate cayó 29.2%, mientras que el chile poblano disminuyó 15.6% y el chile serrano 7%. También registraron reducciones algunos servicios y productos como hoteles, crema para la piel, huevo y gas LP.

Esto explica por qué una familia puede sentir que algunos productos están más baratos mientras otros siguen presionando su presupuesto.

Alimentos, educación y servicios siguen presionando

El problema no está únicamente en la despensa.

El reporte identifica a educación, alimentos, bebidas y tabaco, y servicios como los tres grandes rubros con mayor inflación anual en julio, con tasas de 5.9%, 4.9% y 4.4%, respectivamente.

Esto resulta particularmente relevante para las familias tabasqueñas, porque el gasto cotidiano no se limita a comprar comida: también incluye transporte, vivienda, educación, servicios y otros bienes necesarios.

Por ello, una inflación de 3.12% no debe interpretarse como que “todo cuesta 3.12% más”. Ese porcentaje es un promedio de una gran cantidad de bienes y servicios. Cada producto tiene un comportamiento distinto.

¿Entonces bajaron los precios?

No necesariamente.

Esta es quizá la parte más importante para entender el dato.

Si un producto costaba 100 pesos y subió a 110, que después su precio aumente solamente a 111 pesos significa que la inflación se desaceleró, pero el producto sigue costando más que antes.

En julio ocurrió algo similar a escala nacional: la inflación anual bajó de 3.51% a 3.12%, pero algunos productos siguieron aumentando con fuerza.

Por eso, el dato puede ser positivo para la economía, pero no significa que las familias recuperen automáticamente el poder de compra que perdieron con los aumentos anteriores.

Tabasco y el comportamiento de los precios

En los últimos meses, el comportamiento de los precios en Tabasco también ha mostrado movimientos importantes. En la primera quincena de mayo, por ejemplo, el INEGI ubicó a Tabasco entre las entidades donde algunos productos agropecuarios habían acumulado incrementos considerables frente al inicio de 2026; el jitomate registraba entonces un aumento acumulado de 125.63% en la entidad.

Aunque los precios de algunos productos posteriormente comenzaron a corregirse, el dato ayuda a explicar por qué una caída reciente no necesariamente borra el impacto de los aumentos acumulados durante el año.

El alivio está, pero no es parejo

La fotografía de julio deja dos realidades al mismo tiempo: por un lado, México logró moderar la inflación anual hasta 3.12%, frente al 3.51% de un año antes; por otro, alimentos y servicios continúan registrando incrementos superiores al promedio general.

Para los consumidores tabasqueños, la lectura más sencilla es esta:

la inflación está bajando, pero los precios no necesariamente están bajando con ella.

Lo que está disminuyendo es la velocidad a la que aumentan.

Y para una familia que cada semana debe decidir qué comprar, cuánto gastar y qué productos sustituir, esa diferencia puede ser mucho más importante que cualquier porcentaje visto en una gráfica.

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