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Normalizar lo incorrecto: la alerta comienza en casa

Por Gerardo Sabino Dagdug Cadenas

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VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Cito estas consideraciones a nuestros conciudadanos tabasqueños, de manera especial a los huimanguillenses.

Les comparto mi opinión, apegada a una realidad que vivimos hoy por hoy, pero indiscutiblemente apegada a Derecho, a nuestra Constitución General de la República y a las leyes que emanan de ella.

¿Disfuncionalidad familiar? Es un entorno donde la relación e interacción son problemáticas, la comunicación falla y las necesidades afectivas de sus miembros no se satisfacen. Hay conflictos casi a diario, no existe empatía y faltan límites; ello es lo que daña el bienestar emocional de la familia y de cada uno de sus integrantes.

  • ¿Quiénes son considerados integrantes de una familia?
  1. Madre, padre y abuelos.
  2. Hijos.
  3. Sobrinas y sobrinos.
  4. Personas sin vínculo biológico, consideradas hijas, hijos, etcétera.
  • ¿Qué comprende una buena relación familiar?
  • Reconocimiento de las figuras materna y paterna.
  • Respeto.
  • Cariño.
  • Amor.
  • Comprensión.
  • Comunicación.
  • Empatía.
  • ¿Cómo inicia una disfuncionalidad familiar?

Por la falta de uno o varios de los conceptos descritos anteriormente, de manera progresiva, lo cual invariablemente va a desencadenar una disfuncionalidad familiar, de menos a más.

Si no se corrige a tiempo, inevitablemente se puede caer primero en supuestos casos para que, posteriormente y de manera constante, se normalicen (se vean como normales) una o varias conductas irregulares, y se comience a configurar una disfuncionalidad familiar.

  • ¿Qué sucede cuando se está en el seno de una familia con disfuncionalidad familiar?

Cuando se trata ya de una familia considerada disfuncional, significa que los valores ya no prevalecen en ella; es decir, que la afectividad entre sus integrantes es carente. Asimismo, ya se encuentran normalizadas las conductas y acciones de alguno o algunos de los miembros de la familia, las cuales, sin duda, ponen en riesgo la estabilidad social y emocional tanto al interior como al exterior de la familia, en muchas ocasiones con graves consecuencias.

Es importante considerar que debemos fortalecer entre nosotros, entre el prójimo, el respeto, y evitar conductas contrarias a este, primeramente desde el seno familiar, para que, en consecuencia, podamos aplicarlo en el mundo exterior en la mayor medida posible y bajo las mejores condiciones.

No normalicemos conductas, sin entrar por el momento en el estudio de qué factor o factores hacen que un miembro de una familia realice acciones disfuncionales. Atendamos la situación buscando ayuda con nuestros semejantes y/o con profesionales en el tema y en la materia de que se trate. Esta situación es remediable a tiempo, siempre y cuando la mayor parte de sus integrantes entendamos lo que sucede y amemos al integrante o integrantes involucrados. Será fructífero y, desde ahí, podremos ofrecerles un modo mejor de vivir en lo individual y, por supuesto, para el resto de la familia.

Evitemos situaciones que, al final del día, sean de difícil reparación cuando sean producto de una disfuncionalidad familiar.

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Entre todos, busquemos primero en nuestro propio interior y en el de nuestras familias; que cada uno de los integrantes seamos más empáticos y luchemos para no caer en los supuestos anteriores. Cuando veamos y sintamos que esto está sucediendo o que empieza a suceder, actuemos, tomemos cartas en el asunto, atendamos el llamado de nuestros miembros y pongamos la atención que se requiere.

Entre todos, y con la conciencia de lo que tenemos que hacer al interior de nuestras familias, lograremos que una alerta evite consecuencias.

Gerardo Sabino Dagdug Cadenas

Abogado | Huimanguillo

Columnista de Contraste Político

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