OPINIÓN

La lectura en voz alta y el acercamiento de libros…/Camilo J. Carreta

Estrategias didácticas de mediación de la lectura en Secundaria

La lectura en voz alta y el acercamiento de libros, como estrategias didácticas de mediación de la lectura en Secundaria 

Camilo J. Carreta/Contraste Político.

Desde las primeras páginas, Daniel Penacc en Cómo una novela, nos da duro y a la cabeza “Y mírenlo ahora, adolescente, encerrado en su cuarto, frente a un libro que no lee” (Penacc, 2001, pág. 20) una escena que plantea un antes y un ahora: de niño le leímos, ya sea al inicio o al final de la clase, en casa después de comer o antes de dormir, disfrutando cada palabra, ahora, adolescente, consideramos que ya no necesita de nuestra voz para conocer, aprender y recrear el mundo.

Leer en voz alta es aproximar lo inimaginable. La capacidad de recrear a través de lo que transmite la voz, no compite con la pantalla, he aquí el encanto sobre el cual muy pocos se resisten: el placer que provoca escuchar una narración nos enlaza con otra historia, muchas veces personal, esto crea conexiones, vínculos, que una y otra vez invitan a leer otras historias, otros libros, posibilidades que como docentes debemos ofrecer a nuestros alumnos, en un camino que conduce al placer de leer.

            Los adolescentes no leen, es la principal queja de quienes nos dedicamos a la docencia, el mismo Penacc en una entrevista rememoró lo que a sus compañeros profesores preguntaba desde los 70’ “¿Y ustedes? ¿Ustedes qué leen?”, agrego ¿qué leemos para compartirle a nuestros alumnos?, muchas veces el silencio es la única respuesta.

Aquella idea romántica de Felipe Garrido de que “el placer de leer se transmite por contagio” (Lavín, 2018), debe ser una constante en nuestro quehacer docente, para hacerlo es necesario que los docentes leamos.

Leer por “necesidad del servicio” equivale a buscar información; leer por placer posibilita además de la construcción de conocimiento, la interiorización, vínculos interpersonales y el fortalecimiento de la ciudadanía. Nuestra labor docente implica lograr en nuestros alumnos los alcances de la lectura por placer.

Compartir lo que leemos por placer es un acto amoroso: primero involucra la voz, los adultos somos quienes creemos que los adolescentes no disfrutaran la lectura en voz alta, y que equivocados estamos.

Al leerles la expectación es una constante y la comprensión una realidad, por ende va tejiendo conexiones que ayudarán con futuras lecturas; aunado a la lectura en voz alta está el acercamiento de libros, otro error que como adultos y maestros tenemos al considerar que los adolescentes son incapaces de leer textos largos e incluso libros completos, éste equivoco se puede enmendar al acercarles títulos diversos, principalmente literarios, la narrativa es un imán tan poderoso como el relatado en Cien años de soledad, capaz de provocar la “desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desclavarse” (Márquez, 1987).

Tanto la lectura en voz alta, como el acercamiento de libros, son estrategias didácticas formuladas a partir de la Estrategia Nacional de Lectura impulsada por el gobierno federal, específicamente en lo explicitado en el primer eje denominado “Formativo”, el cual agrupa acciones que contribuyen a formar el hábito lector, tomando como base el refuerzo de las prácticas lectoras realizado a través de la triada NNA (niñas, niños y adolescentes), entorno familiar y docente (Presidencia, 2019).

Tanto leer en voz alta, como acercar libros a los adolescentes son estrategias didácticas de mediación de la lectura, por lo tanto, hay momentos y elementos que se deben contemplar, a continuación, se enuncian generalidades:

Preparación: el docente debe leer por placer y querer compartir lo que lee. Partir del gusto personal del docente y luego interactuar con los intereses de los alumnos. Hacer un listado de los libros o textos que queremos leer en voz alta durante el ciclo escolar, a sabiendas que puede ajustarse, el orden es fundamental, ya que busca hilvanar lecturas.

Preparar los ejemplares a leer, un buen inicio son las fotocopias, luego intercalar con libros de la biblioteca escolar y de nuestra biblioteca personal. Leer en voz alta también implica prepararse: entonación, el volumen, el ritmo, comprender el texto, inflexiones de la voz, pausas, intención a la lectura (Garrido, 2001), además de respiración y relajación, elementos todos que intervienen para lograr la comprensión.

Acción: antes, durante y después de la lectura es necesario intercalar diversas estrategias de lectura: muestreo, anticipación, predicción, autocuestionamiento, aclarar dudas, retroalimentación (Solé, 1992), estas estrategias son fundamentales en la comprensión de la lectura.

Libros para llevar: además de los libros enlistados para la lectura en voz alta, es necesario acercar otros títulos, ejemplares que sean de nuestra biblioteca personal, aunque lo ejemplar es darle movimiento a la biblioteca de la escuela; es válido, incluso es un derecho lector (Penacc, 2001), que los adolescentes no culminen el libro, picoteen, si quieren nos compartan el motivo para no leerlo y ofrecerle otro, otros, que la posibilidad de su lectura sea el hogar, o en el trayecto a la escuela, en la escuela misma, que se involucren los padres y maestros.

Ocupar un espacio y tiempo para compartir los hallazgos de sus lecturas, no como una imposición sino como una posibilidad para disfrutar el encuentro con uno mismo y con otros.

 

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