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                     José David Sánchez Plaza/Contraste Político

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EL CUBREBOCAS

Un año y medio fue, suficiente para que el presidente, Andrés Manuel López Obrador no sólo dividiera al país, (en  Conservadores y Liberales), sino que lo llevara a una debacle económica y social, que nunca en la historia se había tenido o registrado.

Desafortunadamente, López Obrador no reconoce la situación crítica y de emergencia que se tiene en México, él vive una realidad que no existe en los hechos, pese al pronóstico de una caída del Producto Interno Bruto (PIB), que nunca se ha registrado en la historia del país, que alcanzará el 18.9 por ciento, asegura que “nuestra economía va muy bien”. “requetebién diría don Natán”.

Los errores y decisiones equivocadas que se han tomado en lo que va de la pandemia, -que a estas alturas- ya ha costado la vida a casi 50 mil personas, están a la orden del día, aún así, dice que “ya se está superando la emergencia sanitaria”.

No ha habido una sola semana, en que el presidente López Obrador, trate de desviar la atención, para que no se toquen temas torales que enfrenta nuestro país, que no sólo son del ámbito económico, sino de seguridad, salud, crecimiento, y otros más, que tienen al país en una preocupante situación al borde de la recesión.

López Obrador trata por todos los medios, que la sociedad no se fije o ponga atención en la debacle económica, en los miles de muertos que ha causado el crimen organizado y los miles de pobres que ha propiciado su errónea política económica equivocada y las equivocaciones que se han cometido en la emergencia sanitaria.

“Primero los pobres”, ha sido su lema, desde que asumió la primera magistratura del país, al estilo Robin Hood,  López Obrador le está quitando a los ricos, para dárselo a los pobres, sin importar que con ello esté destruyendo la infraestructura económica.

Todos los días, se saca un “as” bajo la manda, como todo mago, se las ingenia para sacar algo nuevo de la “chistera”, y no enfrenta la situación de emergencia que se tiene en el país.

Muchos han sido sus defensores, que tratan de justificar su ineficiencia y su ineptitud, que por donde se le vea, no hay forma de defenderlo, pero aun así, lo siguen haciendo.

En la pasada elección Constitucional, muchos tabasqueños, votaron por él y los auténticos desconocidos que fueron postulados para un cargo de elección popular, -muchos de esos ciudadanos de buena fe- ya están decepcionados y arrepentidos, creo que no lo volverían hacer, porque los compromisos y promesas de campaña se quedaron en el olvido.

Desde que inicio la pandemia, el presidente López Obrador, se ha negado a utilizar el cubreboca, -aunque cuando fue a Estados Unidos sí lo hizo- su argumento es que guarda la sana distancia.

Diputados federales del PAN, anunciaron que interpondrían un amparo para que el presidente, Andrés Manuel López Obrador utilice cubreboca,  la respuesta del mandatario fue que lo usará cuando  “ya no haya corrupción en México”.

No hace mucho tiempo, López Obrador aseguró -durante una de sus conferencias mañaneras- que en México ya no había corrupción que ya se había logrado superar ese grave y preocupante problema que se tenía en nuestro país.

Ahora reconoce, con su declaración que sigue habiendo esa práctica que fue y es muy común de políticos y funcionarios del país.

Son muchos los señalamientos de presuntos actos de corrupción que se han cometido, en el gobierno de la 4T, en donde supuestamente uno de sus postulados sería “no mentir”, “no robar” y “no traicionar”. Eso quedó en el olvido

LO NOTABLE

El alcalde de Centro,Evaristo Hernández Cruz, sigue en su necedad y terquedad de obligar a sus cercanos colaboradores en que participen en sus recorridos en bicicleta que cada semana convoca. Son casi diez mil los contagiados de  Covid-19, que se han tenido en el municipio de Centro, aun así, al edil Hernández Cruz, sólo le interesa exaltar su ego y su personalidad, aunque la gente esté decepcionada por sus promesas incumplidas y sus mentiras que no han sido pocas.