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Sombras, censuras y tabús en los libros infantiles. Reseña

Yerly Herrera*

Fanuel Hanán Díaz. Sombras, censuras y tabús en los libros infantiles. Cuenca (España): Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha (Col. Arcadia) 2020, 151 pgs.

Para comenzar, el crítico estructura el libro en 10 capítulos más una bibliografía extensa que tiene la intención de fungir como una guía de lecturas imprescindibles que soporta  cada uno de los planteamientos del autor y contribuye a hacer énfasis en los libros perturbadores (podrían ser llamados también libros espejos-sombras).

Para introducir al lector, Hanán Díaz, desde la portada del libro  anuncia a los lectores que serán presas de la sombra. Ésta con forma de can ladrará a lo largo del camino hasta la última página con el fin de recordar la importancia de hacerle un lugar en sus vidas,  independientemente de la edad.

En el primer capítulo “La censura en el discurso para la infancia”, el autor invita al  adulto a asomarse al territorio de los niños con unos lentes nuevos para observar el cerco ideológico que ha marcado la lectura, la escritura, y la edición de los libros para niños. Sin embargo, en el segundo, “¿Existen temas tabús en la literatura infantil?” sostiene que los temas prohibidos son una fuente rica de literatura por la que se está apostando, dado que enfrenta al niño con una realidad a la cual puede hacer frente desde su imaginación.

En el tercer capítulo, “La sombra en el discurso para la infancia”, el lector no solo descubre que la sombra puede tener muchas formas y tamaños, sino que, tiene su contrapartida: la luz. Así como en un eclipse, la literatura ofrece un espacio para la catarsis. La sombra puede alumbrar el camino, nos dice el disertante. Además induce  al lector a realizar  unas pausas necesarias para profundizar en lo antes mencionado: “La sombra más profunda”, “La sombra colectiva”, “Representaciones visuales de la sombra” y establece unas primeras conclusiones.

En el capítuloLo políticamente correcto”, el catedrático expone cómo a partir de que las sombras cobran visibilidad se cuestionan los discursos de la tradición histórica y crece la censura en lo literario y  gráfico para niños. En este sentido, propone abrir el  telón que impide que el espectáculo  dionisiaco pueda ser disfrutado por la mayoría.

Realidad y realismo social y crítico”, el quinto capítulo, versa sobre cómo la fantasía, contrario a lo que se cree, ayuda a mostrar la realidad. En este, el lector encuentra  los siguientes peldaños “El realismo como corriente literaria”, “El realismo crítico en la literatura juvenil”, “Realidad y sentido en la novela para jóvenes”, “’Ficcionalizar’ la realidad en los libros para niños”.

En “Lecturas retadoras”, el investigador formula las siguientes interrogantes: ¿Qué deben leer los niños y cómo debe presentarse la realidad para estos lectores? Su respuesta es que estos deben transitar un proceso retador y propone el libro álbum como una alternativa en  “Narrativas simultáneas”. A partir de un catálogo de cuentos que utiliza como ejemplos, se muestran  los recursos que son empleados para construir este tipo de discurso: “Elipsis” y “Metáforas visuales». Para cerrar este capítulo interpela: ¿Qué hace a un libro retador?  Luego  réplica  que de éste se deriva  un grado de exigencia y ritmo a los que el lector debe hacer frente.

En el capítulo siete titulado El lenguaje simbólico para retratar la realidad”, el estudioso apuesta por el uso de la fantasía como recurso para que al lector, después de atravesar un umbral, le sea revelada una verdad. Para profundizar sobre esta idea, debe atravesar los siguientes túneles: “Discurso visual y espacios simbólicos”, “Cuando la realidad externa abruma”, “Cuando la realidad se mira desde dentro”, “Construcción de lo simbólico”.

En “Mediación y tiempos difíciles”, el escritor presenta el triángulo de la mediación de la lectura y  algunas estrategias para incorporar temas difíciles en ambientes formales  a partir  de la interacción con estos libros perturbadores. Después reacciona, en  distintos  apartados, a las siguientes preguntas “¿Por qué queremos perturbar a los niños?”, “¿Cómo seleccionar libros difíciles?”, “¿Cómo trabajar con estos libros en el aula?”, “¿El espejo del mal?”.

En “Libros perturbadores: una categoría a la sombra”, capítulo nueve, despliega los siguientes contenidos: “Fronteras de la perturbación”, “Formas de la perturbación”, “Imágenes perturbadoras”, “Temas inquietantes”, “La exploración psicológica”, “El mundo de ficción inestable”, “El descubrimiento de un secreto”, “Finales pocos esperanzadores”, “Una interrogante para abrir el debate”.

Fanuel Hanán Díaz

En ¿Nuevos temas difíciles para la LIJ?, el autor afirma que el asunto de la sombra como fenómeno no es nuevo. ¿Se visibiliza ahora más? En “Cuando se pierde el origen” muestra la presencia de los prejuicios en la literatura. Luego a partir de los siguientes segmentos de este capítulo diez, el especialista despliega una lista de temas que son abarcados en la LIJ: “Marcas en la piel” o “El cutting”; ¿Cuál es el rostro de dios? o ¿La religión ausente?;Mujeres que sufren”  o el feminicidio y la misoginia; “La sexualidad es un abanico muy amplio” o la diversidad sexual y los prejuicios.

Después en “¿Cuáles palabras son malas palabras?”, delibera sobre el uso del lenguaje y su censura en el discurso infantil y juvenil. En “Enfermedades mentales” muestra otro  motivo recurrente: La exploración de la psiquis y  las enfermedades mentales. El recorrido por este mundo de la sombra llega a su final con “A manera de conclusión”.

Es importante resaltar que la sombra del autor no pasa desapercibida. Los argumentos expuestos sirven  para advertir a los estudiosos, escritores y productores de LIJ sobre la necesidad de repensar el tipo de literatura que se espera consuma el lector del presente y del  futuro. No coacciona porque su objetivo inicial no era ese, solo abre un portillo para el certamen.

Por último, sin el soporte de las imágenes, este lector-autor se convierte en un guía que ilustra a docentes, bibliotecarios y a todas las personas preocupadas por el mundo de la lectura y de los libros para niños y jóvenes.

 

*Yerly Herrera. Profesora de Castellano, bibliotecaria y promotora de lectura. Amante de los libros.

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