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4T de Tabasco inhumana despoja de placas a Adultos Mayores transportistas

ROBERTO BARBOZA S./CONTRASTE POLÍTICO

24/10/2021

VILLAHERMOSA.- Toda una vida la dedicó al transporte público de pasaje urbano en esta ciudad, pero hoy diabética, hipertensa y en sillas de ruedas, doña Carmita Santos Ficachi, 84 años, carece de ingresos para lo más indispensable, como el pago de sus consultas y compra de medicamentos.

“Se rasca uno como puede y con la ayuda de los hijos”, lamenta la octagenaria, quien sostiene que tendría porque pasar esa necesidad si no fuera por el actual gobierno autollamado de la Cuarta Transformación, pues desde el año pasado los mantiene “secuestrados”, al pretender a toda costa desposeerlos de sus concesiones y placas de transporte público de pasaje.

Igual que doña Carmita, con domicilio en avenida Mina, colonia Mayito, centenares de Adultos Mayores transportistas, enfrentan similar penosa historia, a raíz del despojo de sus concesiones y placas entregadas para formar la empresa y cooperativa “Transbus”, en 2008, impulsada con el apoyo del entonces gobernador Andrés Granier Melo, como parte de la modernización del transporte público de la capital estatal.

Al menos unos 40 socios han fallecido por falta de sus medicamentos, pues se quedaron sin recibir ingresos, al quedar en la quiebra económica al dejar de percibir los dividendos por concepto de utilidades hace ocho años, y desde finales del 2020, el gobernador con licencia y actual secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, les canceló el reembolso de 5,500 pesos al mes por concepto del descuento a estudiantes, adultos mayores y discapacitados.

Los cerca del millar de transportistas socios del Transbus, exigen les devuelvan sus concesión y placas del transporte público, para que puedan laborar en el servicio que siempre han prestado, puedan sobrevivir los últimos años de su vida, y además para que la población pueda movilizarse en la capital tabasqueña.

El acta constitutiva y escritura con la que se creó la empresa, establece que “en caso de liquidación o disolución” de la empresa los socios que aportaron su concesión, continuarán prestando el servicio como lo venían realizando “a su propio riesgo y expensa”. Sin embargo, la 4T de Tabasco pretende despojarlos de sus derecho y quedarse con las placas que les pertenece a estos transportistas socios del Transbus.

El desencanto y decepción de estos viejos transportistas hacia su paisano y presidente Andrés Manuel López Obrador, es muy sentido, pues pensaron que por ser tierra natal y por ser un gobierno emanado también de Morena, los políticos contarían con una sensibilidad y sentido común correcto. “Pero resultaron peor”, esgrimen molestos al considerar que ellos son el ejemplo de la injusticia en este gobierno.

En el 2008, cuando se creó el Transbus, los concesionarios aportaron las mil 241 placas de unidades combis y Urban del transporte público de Villahermosa, unidades que retiraron de las calles, para dar paso a la empresa con 230 autobuses nuevos, climatizados y pago del pasaje mediante tarjetas, que cubrían 18 rutas señalizados y con parabuses. Contaban con taller mecánico y patio de maniobras. Hoy nada existe.

A lo largo de estos últimos nueve años – seis del sexenio de Arturo Núñez Jiménez y tres de la actual administración de la Cuarta Transformación -, los transportistas “hemos sido objeto de embates” de esos gobiernos, que ha afectado severamente el patrimonio, pero también al público usuario por el deficiente servicio para su movilidad.

El gobierno estatal quedó como responsable de la administración del Transbus al tener el cargo de Comisario, y hasta el último año de Granier Melo, 2013, por cada concesión recibían dividendos mensuales, en promedio de nueve mil pesos, más cinco mil 500 pesos de reembolso por el descuento del 50 por ciento del pasaje a estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidades.

A raíz del arribo al gobierno estatal de Arturo Núñez Jiménez, por las rencillas políticas con su antecesor al que incluso encarceló, el perredista empezó a tratar de desaparecer el “Transbus” a través de sus secretarios de Comunicaciones y Transportes (SCT), José Antonio de la Vega Asmitia y luego Agustín Silva Vidal, quienes representando a la administración estatal ocupaba el lugar como Comisario de la empresa, además de que la dependencia era la normativa del sector.

A partir de allí despidieron al Despacho “López Deantes”, responsable de la contabilidad diaria y a los presidentes del Consejo de Administración, para colocar a amigos e incondicionales, que manejaron como quisieron la empresa responsable del transporte público urbano.

“Toda la debacle y ruina del Transbus” se fraguó con Núñez Jiménez, con su titular de la SCT, José Antonio de la Vega, afirma el socio transportista, Guillermo González Caso, 71 años, quien hasta marzo del 2013, fungió como director de Operaciones.

El también socio transportista recuerda que tuvo que renunciar al observar que por órdenes de De la Vega – quien ahora con el gobierno estatal de la 4T, fue secretario de Energía y de Gobierno- empezaron arrumbar las unidades, algunos casos solo por caducar la batería, que aunque reclamaba la compra solo recibía una respuesta negativa.

De la Vega Asmitia, lueo fue secretario de Energía y de Gobierno de la 4T de Tabasco, y actualmente es Jefe de la Oficina de la Secretaría de Gobernación federal.

Cuando inició el gobierno nuñista habían 126 camiones del Transbus en operación, pero en menos de tres meses solo trabajaban 86, pues empezaron a amontonarlos en el patio de operaciones. Vino un “fuerte golpe” en 2015 cuando quemaron 47 unidades que estaban en el patio de maniobras.

La Fiscalía General del estado (FEGT), en esa ocasión inició la indagatoria con la Carpeta de Investigación respectiva, pero nunca avanzó en encontrar a los culpables, ni dio a conocer el contenido de las videograbaciones de las cámaras de seguridad del lugar, y archivó ese expediente y el delito quedó impune.

DEVUÉLVANOS LAS PLACAS CLAMAN ANCIANOSTRANSPORTISTAS

La señora Carmela Hernández, 83 años, certificado de aportación número 382 del Transbus, refiere que junto con su desaparecido esposo, lucharon como transportistas para consolidar un patrimonio a fin de tener una vejez tranquila y sin problemas económicos.

En su casa del fraccionamiento “27 de Octubre”, doña Carmela, viuda desde hace 19 años, exige la devolución de las placas para que pongan a trabajar nuevamente una unidad de transporte como lo hizo mucho tiempo, y poder sobrevivir su vejez.

El gobernador con licencia Adán Augusto López Hernández, designó como secretario de Movilidad del estado (antes SCT), a un notario público, Narciso Oropeza Andrade –quien continúa en el cargo-, sin que tuviera conocimiento alguno en el sector. Actualmente existe una “total anarquía” en el transporte público de pasaje, aseguran socios del Tranbus.

Este funcionario, con la orden de su jefe, crea una empresa de transporte “patito”, llamada Movilidad de Tabasco (Movitab) S.A. de C.V. con sólo 10 unidades adquiridas por el gobierno estatal que da servicio en nueva ruta creada y que ya tiene problemas financieros pues la pusieron en servicio sin estudio ni diagnóstico previo.

Oropeza Andrade, también otorgó 20 nuevas concesiones para transporte público de pasaje urbano, que asignó a sus amigos, de manera ilegal, sin convocatoria de por medio, como lo establece la Ley, y pasando por encima de antiguos transportistas.

DESHUMANIZADA 4T CON ADULTOS MAYORES DE ESTE SECTOR

Doña Olga María Soberano, quien cumple 76 años en diciembre próximo, es otra transportista a quien la 4T de Tabasco pretende despojarle su concesión y placas que durante toda su vida trabajó y era su fuente de ingreso.

Con domicilio sobre la carretera Samarkanda, en la Ranchería Sauces, en la periferia de la capital tabasqueña, esta Adulta Mayor sobrevive de los trabajos manuales de costura, tejido y bordado, “uno le tiene que buscar”, lamenta.

Incluso, doña Olga ahora es víctima del “deficiente” transporte público en zona donde tiene su domicilio, donde ya no existe una ruta de ese servicio público.

Otro caso es el de doña Marcia López Saldivar, 58 años, hipertensa, diabética y con afecciones cardiacas, quien además requiere de costosas cirugías de columna y vista, pero que ya no cuenta con su fuente de ingresos, por la quiebra del Transbus y la retención de su concesión y placas del transporte público.

Don Enrique López Muñoz, 83 años, con problemas cardiovasculares y a quien recientemente se le implantó un marcapasos, pero sin su fuente de ingresos sobrevive como puede en su casa de la calle Las Flores, colonia Petrolera.

Otro Adulto Mayor, Manuel Jesús Hernández Díaz, cristiano que confía en El Señor, en que pronto el gobierno de la Cuarta Transformación les devuelva sus concesión y placas del transporte público, a fin de poder trabajar y sobrevivir.

A sus 74 años – 50 de ellos dedicados al transporte público-, dice que con la bendición el poder Divino, tuvo a sus hijas que le apoyan por el momento con todo lo que necesita en su casa, ubicada en la calle José Moreno Irabién, colonia Primero de Mayo, en Villahermosa.

Don Miguel Compañ Jiménez, 87 años, casi 60 de ellos como transportista, relata que “los centavos que tenía guardados ya me los comí”. Es su hija dedicada a la masajeterapia, quien compra la comida de la casa y con el apoyo que recibe por concepto de la Tercera Edad, “allí me la voy pasando”.

María de la Paz Vidal Hernández, 73 años, también enferma no le alcanza para comprar sus medicamentos al no contar con ingresos, “me mantienen mis hijos” con lo que pueden.

Recuerda, que con el reembolso por concepto del descuento del pasaje a estudiantes, que les entregaba el gobierno estatal, se compraba sus medicinas.

“Urge que nos devuelvan las concesiones y placas que nos pertenecen, para trabajar y poder vivir. Estaríamos bien al continuar laborando en lo que siempre hemos hecho”.

Los concesionarios del Transbus, “dejaron su vida en las combis” del transporte público de pasaje en Villahermosa, donde ahora las autoridades ilegalmente le están entregando placas a sus amigos que nunca han sido transportistas.

Los viejos transportistas subrayan que no están inventando nada, sólo que les devuelvan los que por derecho les corresponde: las placas de sus combis del transporte público que por años y generaciones, incluso, han trabajado y donde han dejado sus vidas.

 

 

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