OPINIÓN

Salarios y Política. Por Rodolfo Lara Lagunas

CENTRO DE INFORMACIÓN POLÍTICA DE IZQUIERDA

(POR UNA REVOLUCIÓN DE LAS CONCIENCIAS)

Noviembre/2022

Rodolfo Lara Lagunas/CONTRASTE POLÍTICO 

Cualquier ama de casa o padre de familia valoran su calidad de vida, de acuerdo a los salarios que reciben, cada semana, quincena o mensualidad, en el caso de los jubilados.

Si estos ingresos alcanzan o son suficientes para una casa apropiada, alimentación adecuada, servicios médicos y hospitalarios, medios para sostener a sus hijos en las escuelas, desde preescolar hasta la universidad y recursos económicos para unas vacaciones familiares, significa que estos ingresos garantizan una vida satisfactoria y digna.

Este elemento, la cuestión salarial, debería ser el eje fundamental para valorar o medir el progreso de los pueblos y no como hasta ahora, que el desarrollo económico de las naciones se mide por el producto interno bruto (PIB).

¿De qué nos sirve estar entre las 15 economías del mundo, esto es, supuestamente, las más ricas, si la riqueza se concentra de manera brutal en una minoría que no llega ni al uno por ciento y la mayoría vive en la pobreza y miseria?

Ya el periodista Ricardo Rafhael (2014), en la segunda década del presente siglo, en su libro “La otra desigualdad”, nos informaba que mientras un millonario gana diario 84 mil pesos, el más pobre recibe ¡21 pesos al día!

Ante esta monstruosa desigualdad ¿cómo no va haber crimen organizado, delincuencia juvenil y hasta infantil, así como prostitución y narcotráfico? AMLO tiene toda la razón: para acabar o aminorar la delincuencia organizada hay que atacar sus causas y la principal es esta desigualdad extrema que nos legó el neoliberalismo prianista que gobernó los últimos 36 años.

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México es un país grande en población. Ocupa el lugar número diez a nivel mundial. De acuerdo al censo de 2010 existen en nuestro país 126 millones de mexicanas y mexicanos. Para el 2022, el INEGI, calcula que el crecimiento poblacional llega a los 130 millones.

Del total mencionado, la población que está en condiciones de trabajar, la llamada población económicamente activa (PEA), comprende a quienes tienen más de quince años. La PEA de nuestro país en el presente año (2022) asciende a 59.3 millones.

Se encuentra desocupada 1.9 millones de personas (3.2%), el resto lo conforman los trabajadores informales, formales y empresarios o patrones. O, sea, la población ocupada es de 55.7 millones. Los trabajadores informales ascienden a 32 millones y los que tienen un trabajo formal a 23 millones 700 mil.

De acuerdo, a datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, hay en nuestro país (mayo, 2022) sólo 4 millones 864 mil 045 trabajadores sindicalizados, lo que constituye una ínfima minoría.

Estos, al tener contratos colectivos, tienen garantizada su estabilidad laboral, lo que les garantiza un conjunto de prestaciones sociales, como vacaciones pagadas, reparto de utilidados, pago de horas extras, aguinaldo, servicios médicos para toda la familia, acceso a préstamos para adquirir una modesta vivienda y finalmente una jubilación.

Si esto es así, significa que existe un enorme rezago para que la mayoría de compatriotas tenga una vida digna. De ahí la necesidad de que los trabajadores busquen los medios para organizarse y constituir sus, respectivos sindicatos. Sólo organizados podrán los trabajadores arrancarle a los patrones mejores salarios y prestaciones para tener una vida digna. De ahí la necesidad de hacer política, en este caso, sindical.

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La estabilidad en el trabajo se garantiza siendo trabajador de planta o de base. La condición de este tipo de plaza se establece a través de los contratos colectivos y las leyes respectivas, pero que solamente los trabajadores sindicalizados tienen. Teniendo esta condición se garantizan todas las demás prestaciones.

En los hechos, la mayor parte de los contratos colectivos, a juicio de la propia Secretaría de Trabajo y Previsión Social, son patronales, esto es, los líderes sindicales han sido cooptados por los patrones a fin de mantener bajos salarios y pobres prestaciones, pero otorgando a los dirigentes. remuneraciones que los convierten, en muchos casos, en millonarios, pese a ser simples trabajadores.

En la tradición prianista, los dirigentes fueron cooptados por la vía económica y por la vía política. En la cuestión económica se les permitió acumular fortunas millonarias a través de la corrupción en el manejo de las cuotas sindicales y durante los procesos electorales (recordar el Pemexgate).

Otra forma de enriquecimiento que promovió el viejo régimen es permitirle a los líderes ser los intermediarios para conseguir préstamos para vivienda o compra de autos, la obtención de cambios, la venta de plazas y el poder (controlando los escalafones) para conseguir las famosas plantas o plazas-base y los ascensos. Este ha sido la fuente de la corrupción permanente a través de la venta de plazas, cobro por los cambios o ascensos, etcétera.

Con esto, además de obtener más ingresos personales concentraban mayor poder dentro del sindicato y en la vida laboral. A los trabajadores no les quedó más que someterse al liderazgo charril o, enfrentarse, con el riesgo de no conseguir estas prestaciones, ser removido de lugar, ser cesado e incluso, asesinado. De ahí el nacimiento de los cacicazgos y la eternización en las carteras sindicales; de otorgarles diputaciones, senadurías y gubernaturas.

Por ello, los dirigentes, más que preocuparse de las condiciones de vida de los trabajadores los usaron para escalar en los cargos políticos y sindicales. Son ejemplo de esta corrupción sindical Jonguitud y Elba Esther en el magisterio y la Quina y Romero Deschamps en el gremio petrolero.
Pese a todo, siempre será mejor estar sindicalizado que no estarlo. Como lo dice el vulgo; más vale tener un padre cabrón que ser huérfano.

Sin embargo, tenemos que reconocer el desprestigio del sindicalismo entre las nuevas generaciones. Por la corrupción sindical, sobre todo, los jóvenes repudian el sindicalismo. (93%, según encuesta), Y por ello, en parte, el declive de las organizaciones sindicales.

Sin embargo, se reitera, siempre será mejor estar organizado que no estarlo. Un trabajador en solitario ni siquiera se atreve a solicitar mejores prestaciones o más salario a su respectivo patrón. Para ellos es un favor el que les den trabajo, ante el desempleo creciente que está provocando la cuarta revolución industrial. Sin embargo y. en plan de broma, les hemos dicho a algunos jóvenes, que en el peor de los casos, los sindicatos son como la cruz roja, pocos la quieren, sobre todo cuando se viene la campaña anual de cooperación, pero cuando nos accidentamos a las tres de la mañana y en plena carretera, rogamos al altísimo para que pronto llegue una bendita ambulancia.

Esto sucede con los trabajadores; se quejan, maldicen en corto a los dirigentes corruptos sindicales, pero cuando los cesan o no les llega el pago correcto ¿a quién acudir? ¡Al sindicato! La tarea de los trabajadores no es pues acabar con el sindicalismo, sino luchar por destituir a los dirigentes corruptos y elegir a los mejores. Y en el caso de que no exista sindicato, luchar por fundar uno. En suma: hacer política.

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La actividad política ha estado presente a lo largo de la revolución industrial y es la que ha promovido, primero la formación de sindicatos y luego el establecimiento de los partidos políticos que luchan por mejorar la vida de los trabajadores.

En México fueron los hermanos Flores Magón, sobre todo de Ricargo y el Partido Liberal Mexicano, encabezado por éste, quienes haciendo manifestaciones y usando, sobre todo, la prensa (Regeneración, El demócrata y el Hijo del Ahuizote), denunciaron las injusticias cometidas por los patrones de la ciudad y del campo. Esto les costó persecuciones, cárcel y finalmente el destierro.

En el manifiesto de 1906 los magonistas expresaron las principales demandas de los campesinos y obreros, convirtiéndose en todo un programa de lucha. Esto puntos programáticos sirvieron para que en el constituyente de 1917 se establecieran en los principales artículos constituciones: 3o, 17 , 123 y 130. Por ello cabe la gloria a México de ser el primer país del mundo en elevar a rango constitucional los hoy llamados Derechos Sociales. Aquí aparecen el derecho a la educación, a formar sindicatos, a realizar huelgas y que el campesino tenga un pedazo de tierra, acabando con las tiendas de raya, los latigazos, las cárceles privadas, el abuso de los patrones sobre las mujeres de sus trabajadores y el derecho a una vida digna.

Hay que subrayar que varios constituyentes habían pertenecido al movimiento magonista. Por eso AMLO ha declarado este año, en que se cumple un siglo en que fue asesinado en una cárcel norteamericana el líder visionario magonista, como el “Año de Ricardo Flores Magón”. Y por eso mismo el periódico de MORENA se llama Regeneración.
Gracías, pues, a la actividad política de los magonistas y demás revolucionarios, se establecieron en las leyes las aspiraciones justas de los trabajadores; por eso mismo, éstos deben voltear hacia la política para mejorar sus condiciones de vida. Sería, además, una manera de agradecer a quienes lucharon y fueron torturados y asesinados por luchar por un futuro mejor para los trabajadores mexicanos.

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Por la política neoliberal también fueron reducidos los derechos laborales al eliminar contratos colectivos, desaparecer sindicatos-si no que lo niegue el comandante Borolas, quién eliminó al sindicato más democrático del país, el Sindicato Mexicano de Electricistas-,introducir la terciarizaicón o el llamado outsourcing, etcétera.

Afortunadamente la 4T ha enderezado la nave laboral, eliminando lo que había destruido el neoliberalismo, introduciendo, además, el voto secreto, directo y universal para elegir a todos los dirigentes de todos los sindicatos del país. Pero ha hecho más. Se metió a fondo en el corazón del problema central de los trabajadores, el salario.
AMLO, desde que asumió la presidencia, cada año ha promovido el crecimiento sustancial del salario mínimo.

Sólo para comprobarlo se menciona que en el último año de Peña Nieto el SM era dd $88.37 y en todo su sexenio sólo lo aumentó en $ 24. 60; mientras que los incrementos al SM de nuestro presidente han tenido un incremento sustancial cada año: 2019, 16%, 2020,15%, 2021, 15% y 2022, ¡22%!; estando actualmente en $ 172.87.

Así, mientras el dueño de la Casa Blanca apenas en seis años aumentó 25 pesos al SM, la 4T en cuatro años lo ha aumentado en $ 84.50. ¡Más del triple en cuatro años! Con ello, además, el SM se ha incrementado en este lapso ¡más que en los 36 años de neoliberalismo! ¡Nada menos! Por ello los trabajadores conscientes otorgarán su voto en 2024 por la cuarta transformación. Y por lo mismo, éstos tienen que seguir haciendo política dentro del partido de izquierda y dentro de los sindicatos, si es que quieren superar sus condiciones de vida. ¡ No hay de otra!

 

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