VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-En el engranaje del Gobierno del Pueblo, hay perfiles que no buscan reflectores, pero cuyos resultados empiezan a sentirse en el territorio. Uno de ellos es Joaquín Alejandro Ligonio, subsecretario de Desarrollo Agrícola y Pecuario de la SEDAP, hoy considerado el hombre fuerte del sector agropecuario en Tabasco.
Su gestión ha marcado una diferencia clara: pasar del anuncio a la ejecución. Programas productivos que antes se quedaban en el papel hoy se traducen en ganado entregado, sanidad reforzada, capacitación técnica y presencia constante en comunidades rurales. Bajo su responsabilidad operativa, el campo tabasqueño comienza a recuperar ritmo productivo, especialmente entre pequeños y medianos productores.

Uno de los principales aciertos de Alejandro Ligonio ha sido combinar apoyos directos con control técnico, entendiendo que no basta con entregar recursos si no se garantiza productividad y sostenibilidad. A ello se suma una coordinación efectiva con instancias federales en temas clave como sanidad animal, certificación y combate a plagas, factores determinantes para abrir mercados y evitar pérdidas millonarias.
Más allá del escritorio, su presencia en ferias, recorridos y encuentros con productores ha generado un mensaje claro: la política agropecuaria se construye en el campo, no desde la oficina. Esa cercanía ha permitido ajustar programas, detectar rezagos y acelerar soluciones.

El reto es enorme, pero el rumbo es claro. Con operación, técnica y territorio, Joaquín Alejandro Ligonio se consolida como una de las piezas clave en la estrategia para levantar al campo tabasqueño y devolverle viabilidad económica a miles de familias rurales.







