VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-Tombo, el elefante más emblemático del Yumká y figura histórica del parque desde su inauguración, podría estar en riesgo de ser removido. Y la propuesta que detonó esta posibilidad ha despertado un torbellino de sospechas sobre decisiones internas, posibles beneficios privados y la forma en que se maneja la fauna dentro del centro.
De acuerdo con fuentes cercanas a la administración, el director técnico del recinto, Jorge Antonio Paz Lara, habría propuesto sustituir a Tombo por un rinoceronte, argumentando dificultades para atender las lesiones del paquidermo.
Pero la idea, lejos de ser aceptada como un simple ajuste técnico, no convence a nadie dentro del parque. Una propuesta que abre más preguntas que respuestas.

La supuesta justificación —que Tombo padece diabetes y “le quedarían pocos años de vida”— ha sido recibida con incredulidad por parte de especialistas en fauna silvestre entrevistados.
“Si un animal está enfermo, se trata; no se cambia. Eso no es manejo técnico, es evitación de responsabilidad”, dijo un reconocido médico especialista en vida silvestre con amplia experiencia en paquidermos.
Incluso señala que Tombo aún se considera un ejemplar joven para su especie, y que sus condiciones de salud deberían ser informadas al público respaldadas con diagnósticos oficiales, aludiendo a que la transparencia ante estos sucesos es primordial, ya que, además, se empiezan a escuchar noticias de una mortandad masiva de otros animales dentro del parque.

La pregunta empieza a repetirse:
¿Por qué sustituir al animal más valioso del parque por uno de menor valor ecológico, turístico y económico?
El punto que encendió la polémica: posibles beneficios externos.
Lo que elevó la sospecha a otro nivel es que, según documentos y testimonios consultados, Jorge Antonio Paz Lara y su hermano están vinculados a una empresa privada que ofrece servicios veterinarios y se dedica a la importación y exportación (comercialización) de fauna silvestre.
Aunque no existe evidencia de una irregularidad, personal interno teme que la propuesta pueda estar influenciada por intereses externos.
Y así surgió la pregunta que ya causa ruido en redes y entre ambientalistas: ¿Quién gana si Tombo se va?
¿El parque… o alguien más? Silencio en la dirección, ruido en toda Tabasco.
Hasta el momento, la directora general del Yumká no ha fijado postura. No ha explicado si Tombo realmente está enfermo. No ha confirmado si la propuesta será presentada ante la Junta de Gobierno del estado. Ese silencio, en lugar de calmar la polémica, la alimenta.
Organizaciones ambientalistas y grupos ciudadanos ya exigen claridad inmediata sobre: El estado real de salud del elefante. Los motivos detrás del intercambio.
La participación de personal con intereses externos en decisiones estratégicas. Tombo no es un animal cualquiera: es el corazón del Yumká.
Para miles de tabasqueños, Tombo no es solo un elefante. Es un ícono, una memoria viva, un punto de referencia en el turismo del estado. Es la imagen que aparece en las fotos familiares, en excursiones escolares y en cada visita al parque desde hace décadas. Su posible retiro no solo cambiaría la composición del zoológico; cambiaría la relación entre el Yumká y la sociedad tabasqueña. La pregunta sigue abierta… y no piensa irse. Mientras la administración mantiene silencio y las dudas crecen, la discusión pública ya tomó fuerza.
Y ahora, en Tabasco, la pregunta ya no es solo:
¿Se va Tombo?
Sino: ¿Quién se beneficiaría si el elefante más querido del estado desaparece del Yumká?







