VILLAHERMOSA (CONTRASTE POLÍTICO).-En plena temporada de mango en Tabasco, cuando miles de productores buscan colocar su cosecha, un cargamento de 23 toneladas de mango Manila recorrió cientos de kilómetros con destino a la planta de Jumex, en Ecatepec, con la esperanza de concretar una venta. Sin embargo, la empresa sólo aceptó seis toneladas y rechazó las 17 restantes por no cumplir con sus estándares de calidad, por lo que los propietarios terminaron regalando la fruta a familias del Estado de México.
De Tabasco a Ecatepec… y de ahí a las calles de Otumba
El productor realizó el traslado desde Tabasco confiando en vender toda la carga al corporativo dedicado a la elaboración de jugos y néctares. No obstante, después de la revisión del producto, únicamente una parte del cargamento fue recibida.
Con 17 toneladas sin comprador, el operador del tráiler permaneció durante dos días entre los municipios de Otumba y Axapusco esperando encontrar alguna alternativa para comercializar la fruta, pero nadie adquirió la mercancía.
Ante el riesgo de perder toda la cosecha, los dueños tomaron una decisión poco común: abrir la caja del tráiler y regalar el mango antes que dejar que se echara a perder.

La noticia corrió y llegaron con cubetas y carretillas
En cuestión de horas, la noticia se propagó entre los habitantes de Otumba, Axapusco y comunidades cercanas.
Cientos de personas llegaron con bolsas, cubetas, cajas, costales e incluso carretillas para llevarse el mango que originalmente estaba destinado a una de las empresas procesadoras de fruta más importantes del país.
Mientras algunos recogían unos cuantos kilos para el consumo familiar, otros cargaban camionetas completas, presuntamente para revender la fruta en distintas comunidades del Estado de México.

«No entendemos por qué lo rechazaron»
Los vecinos aseguraron que el mango se encontraba en buenas condiciones para consumirse.
«Yo no sé por qué rechazaron esta fruta; está muy sabrosa, muy dulce y no tenía gusanos. Venían mangos de todos los tamaños. Fue una gran bendición que nos la regalaran», comentó Martina Rodríguez Sarao, vecina de Axapusco.
Para Armando Ramírez Mendoza, el regalo significó un alivio para la economía familiar.
«Aquí, en el centro del país, el mango es caro. Normalmente compramos una o dos piezas, pero ahora tendremos hasta para hacer jugo. La verdad, muchas gracias al productor por no dejar que se perdiera», expresó.
Lo que no compró la industria terminó en cientos de hogares
Vecinos de la región reconocieron el gesto de los productores tabasqueños, quienes decidieron absorber la pérdida económica antes que tirar la fruta.
La planta de Jumex en Ecatepec aplica controles de calidad para determinar qué cargamentos cumplen con las especificaciones requeridas para la elaboración de jugos y néctares. En este caso, esos controles derivaron en el rechazo de 17 toneladas de mango Manila provenientes de Tabasco.

Lo que no encontró espacio en la línea de producción de la empresa terminó llegando a cientos de hogares mexiquenses, donde las familias aprovecharon la cosecha que un productor tabasqueño decidió compartir antes que verla desperdiciada.







