Roberto Barboza Sosa

VILLAHERMOSA (Contraste Político).- El sector Salud de Tabasco actúa con total incoherencia e irresponsabilidad con el asunto del manejo de cadáveres de fallecidos por coronavirus Covid-19, al justificar y pasar por alto los lineamientos del Acuerdo que ex profeso promulgó en el Periódico Oficial del estado, por la misma Secretaría de Salud del estado.

Este viernes, para minimizar ese garrafal error en que incurrió el sector Salud, por la entrega sin medidas de seguridad sanitaria de un fallecido por COVID-19, Sergio Jiménez Urgell, director de la Comisión Contra Riesgos Sanitarios del estado (Cofepris), argumentó que el subsecretario federal, Hugo López Gatell, recientemente ha señalado que en esos casos puede realizarse “inhumación o bien incineración”.

Luego recomendó que en las exequias por decesos “por cualquier padecimiento se debe mantener la sana distancia. En el caso de un velorio e igual inhumación se debe mantener la sana distancia de 1.5 metros, sin que se rebase más de 50 personas”, dijo a pesar de que los lineamientos oficiales son otros.

Parece que la nueva postura de las autoridades sólo fue para evadir el desorden y descoordinación que prevalece en el sector Salud por el alud de problemas que se les vino encima por la contingencia sanitaria que se vive. Incluso, se atrevió a asegurar que el féretro no fue abierto por la familia, como si hubieran vigilado todo el velorio y el entierro.

 

Al parecer urge la presencia de la titular de la Secretaría, Silvia Roldán Fernández, para medio componer el desorden en que cayó la dependencia y las conferencias de prensa, desde que se confinó en su domicilio por dar positivo a Covid-19.

También para que retire a Jiménez Urgell a dar una lectura al Acuerdo publicado en el Periódico Oficial del estado, donde se establecieron los “Lineamientos para el manejo seguro, transporte y disposición de cadáveres de personas fallecidas debido a la infección por el virus covid-19”.

La madrugada del jueves 2, personal de la Secretaría de Salud del estado, entregó a los familiares el cuerpo de una señora del municipio de Paraíso, fallecida por COVID-19 – el tercer caso en Tabasco-, que luego fue velada en su domicilio particular y posteriormente se efectuó la ceremonia fúnebre en el cementerio de esa ciudad.

En la conferencia de prensa, Jiménez Urgell adujo que que el cadáver se entregó a los familiares, pues la Salud ignoraba que la paciente estuviera infectada, por lo que fue “hasta que se tuvo el diagnostico que se estableció el protocolo”.

Ahora “todas las personas que estuvieron en contacto con la paciente están siendo visitadas en un seguimiento, y tanto el personal de salud como familiares están resguardadas en su domicilio”.

 

“Se les dieron – expuso el funcionario estatal -las indicaciones de las medidas que deben tomar y se está haciendo un seguimiento permanente de estas personas”.

La Secretaría también efectuará una investigación epidemiológica para conocer cómo se contagio la paciente que falleció, como saber a donde fue, quién la visitó y en que lugar estuvo.

ACUERDO PERIODICO OFICIAL

Según el Acuerdo publicado el sábado 28 de marzo, firmado por Roldán Fernández, establece que todas las personas fallecidas a causa del Coronavirus Covid-19, deberán introducirse en bolsa especial sellada, trasladarlas directamente a su cremación en ataúd sellado, sin que nadie pueda ver el cuerpo.

 

Se prohíben también los velorios con las cenizas en domicilio particular sino solo en salas funerarias, pero con la mínima presencia de familiares y respetando el distanciamiento social, donde quedan impedidos los “saludos de mano y beso”. Nada de eso ocurrió con la señora fallecida de Paraíso, cuya población ahora está temerosa por asistir al velorio y al entierro.

“La introducción en la bolsa se deberá realizar dentro de la propia habitación de aislamiento, una vez cerrada con el cadáver en su interior, se deberá rociar en su totalidad con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito de sodio al 1%. Asimismo, se deberá colocar una ficha en el frente de la bolsa con los datos personales del fallecido con fotografía”.

Por parte de la funeraria, el cadáver deberá manipularse en la bolsa sellada y el personal que intervenga deberá estar debidamente capacitado y contar con equipo de protección personal.

Tampoco se podrá realizar el embalsamamiento de los cadáveres, ni se deberán realizar autopsias a los cadáveres de personas fallecidas debido a la infección por el COVID-19, ya fuesen casos clasificados como en investigación, probable o confirmado, salvo indicaciones clínicas estrictamente fundamentadas o por orden de autoridad competente.

 

El personal de Salud que manipule el cadáver deberá contar con el equipo de protección personal como máscara quirúrgica y guantes de nitrilo. Y después de la transferencia del cuerpo al personal de cremación/cementerio, el vehículo será descontaminado con hipoclorito de sodio al 1%.

En la cremación, la bolsa sanitaria que contenga el cadáver deberá estar sellada, podrá introducirse en el féretro normal, sin que sean precisas precauciones especiales. “El destino final será mediante su incineración, conforme a lo señalado en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario de la Disposición de Órganos, Tejidos y Cadáveres de Seres Humanos”.

De acuerdo al Artículo 12 de este Acuerdo del Periódico Oficial del estado, “no se permitirá el contacto con el cadáver, ni su visualización. El cadáver deberá estar en un féretro sellado”.

“La cremación de los cadáveres deberá de realizarse dentro de las doce horas siguientes al deceso. Como medida de distanciamiento social deberá evitarse una gran reunión en el crematorio, velatorio y en el lugar de entierro, ya que es posible que los contactos familiares cercanos puedan ser asintomáticos y se propague el virus”, advierte la nueva normatividad.

 

De acuerdo con el Artículo 15, una vez cremado el cadáver solo se podrá permitir la velación “en los velatorios de los servicios funerarios, debiéndose observar las medidas de distanciamiento social, con un mínimo de asistentes, separados a metro y medio de distancia, sin mantener contacto físico, como son el saludo de mano y beso”.