Roberto Barboza Sosa/Contraste Político

 

VILLAHERMOSA, Tab.- Desde noviembre del 2019, Ángel Mario tiene una vida diferente. De vivir una infancia feliz como la mayoría de los niños, ahora se muestra siempre malhumorado.

De nueve años, a Ángel Mario le fue detectada leucemia y tiene que estar bajo tratamiento de quimioterapias. Actualmente cursa tercer año de primaria en su natal Guatacalca, Nacajuca, de la zona indígena Chontal de Tabasco.

Es el primer Día del Niño, que pasará con este padecimiento, y que ahora debe estar bajo un más estricto cuidado por la emergencia sanitaria.

Su madre, doña Marisol, sin embargo cree que el mejor regalo del Día del Niño, para su hijo y para el resto de infantes con cáncer, sería que se terminara la carencia de medicamentos oncológicos en el Hospital de Alta Especialidad del Niño “Dr. Rodolfo Nieto Padrón”.

 

“La medicina es lo más importante para que esté bien”, y sería un buen regalo. “Los padres no exigimos juguetes para nuestros hijos, sino que la farmacia del Hospital cuente con los medicamentos” que se requieren para el tratamiento de los niños con cáncer.

Y es que al igual que el hijo de doña Marisol, más de dos centenares de infantes pacientes de la Unidad de Oncología del Hospital del Niño, se enfrentan al recurrente problema de falta de medicamentos en la farmacia de este nosocomio del gobierno del estado.

Otros padres de infantes con padecimientos oncológicos, en entrevista con La Silla Rota, coinciden en señalar que por el desabasto en la farmacia, se retrasan las quimioterapias para los pequeños.

La mayoría de las familias, con hijos en tratamiento en el Hospital del Niño, son de escasos recursos, algunos provenientes de comunidades rurales y colonias de diferentes municipios del estado y de Chiapas. La transportación desde sus comunidades, es otra fuerte erogación que impacta en su de por si afectada economía.

En estas fechas de cuarentena y por las medidas de las autoridades del estado para restringir la movilidad, los padres de niños con cáncer, se enfrentan a la negativa del transporte público de prestar el servicio, ya que les argumentan que serán sancionados si trasladan menores de edad.

Tienen que suplicar de que los acepten, pues llevan a consulta y quimioterapia a sus pequeños.

En el caso de los fármacos que no tiene el Hospital, cuando pueden, “casi nunca” dicen los papás, compran los medicamentos en las farmacias particulares de la ciudad, pero la mayoría de las veces recurren al apoyo a la asociación civil Asociación Padres de Pacientes con Enfermedades Hematológicas y Oncológicas Pediátricas A.C. así como otras ONGs que les dona los fármacos.

Este Día del Niño, será una fecha distinta a la de años pasados para Ángel Mario. Antes de que se le detectara su padecimiento, “era feliz, alegre, sonreía, corría”, recuerda su mamá. Ahora se ve decaído, triste, se deprime y hasta es hosco.

“No quisiera que lo molestaran. Cuando sus hermanitos le hablan, les contesta que lo dejen de molestar y que no le importa, lo que le platican o dicen. Ahora con la cuarentena que se vive por la pandemia, él quisiera salir y no estar encerrado. “Va y viene” dentro de la casa.

Don Raúl y doña Maricarmen, padres de Monserrat, igual relatan las pesadas peripecias que viven para poder cumplir con el tratamiento de su hija.

Con domicilio en la colonia Belén, Macuspana, ahora con la pandemia, tienen que contratar viajes especiales para trasladarse a Villahermosa, además de tramitar un oficio en la Jurisdicción Sanitaria, a finde que se les permita viajar los papás con su hija. Las autoridades establecieron que como parte de la “Sana Distancia”, en un vehículo solo puede transportar al chofer y a otra persona más.

“Monse”, a causa de la leucemia se le debilitaron sus piernas por lo que necesita una silla de ruedas – que le donaron-, por ello necesariamente al acudir a sus citas a la unidad de Oncología del Hospital del Niño, requiere del apoyo de sus papás.

En los diez meses que lleva de tratamiento, también ha enfrentado el problema de la carencia de medicamentos en este nosocomio, unas cuatro ocasiones.

Recientemente enfrentaron la falta del medicamento Vincristina, necesaria para múltiples cánceres de la sangre y tumores sólidos, por lo que es indispensable que no falte en el tratamiento. En la leucemia se utiliza cada semana al inicio y después cada mes.

 

“Se lucha y batalla” por conseguir las medicinas, relata doña Maricarmen, quien dice que en la farmacia sólo les dicen “no hay, no hay. A veces, un día antes de acudir a Villahermosa, les llaman para avisarles que no hay medicamentos. Pero los pacientes no pueden esperar.

“No hay ninguna diferencia de lo que era el Seguro Popular y lo que es hoy el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). No solucionan en nada, sigue igual”, a pesar de que el director general de este último es el tabasqueño Juan Antonio Ferrer Aguilar, ya no se diga del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Don Manuel Antonio Almeida, padre de un niño de cuatro años, narra que con la pandemia aumentaron los problemas para el tratamiento de su hijo. Las complicaciones se agravan al triple de antes de la aparición del coronavirus covid-19.

De oficio carnicero, don Antonio dice que ahora no pueden conseguir donadores de sangre, indispensable para su menor, ya que se le disminuyen sus plaquetas y glóbulos rojos; cada vez tienen menos recursos económicos y también disminuyó el servicio de transporte. Con domicilio en la ranchería Sargento López, Comalcalco, rememora que además tienen que enfrentar la falta de medicamentos en el Hospital.

Cuando su niño estuvo internado un mes, tuvo que llevar de su comunidad a 30 donadores de sangre, a los que les tuvo que pagar transporte y comida.

En común, la mayoría de las familias de infantes con cáncer, es que tampoco reciben algún apoyo oficial de los programas sociales implementados por la administración del presidente tabasqueño. Antes, las mamás obtenían recursos de los programas de Prospera y Apoyo Alimentario, los cuales desaparecieron.

 

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